Guadalupe Acosta Naranjo. De chalán y cañero a líder del PRD

- Jun 23, 2008

>Corrió con sus dos pequeños hijos, uno de ellos un bebé de meses, y se refugió en la iglesia.

Guadalupe Acosta Naranjo tomó con más fuerza a los niños, pero sus perseguidores los sacaron a jalones del templo.

“Me gasearon… Nos gasearon. Era la gente de Rigoberto Ochoa Zaragoza, el gobernador, y pues yo había encabezado una protesta muy fuerte para denunciar el fraude electoral en Tepic, donde perdí la presidencia municipal con el ahora senador Raúl Mejía.”

Ésa fue la segunda vez que estuvo en la cárcel. La tercera fue en 2002, cuando la Fiscal Especial para la Atención de Delitos Electorales de la Procuraduría General de la República, María de los Ángeles Fromow, lo acusó de mentir en sus datos de residencia al solicitar, en 1996, la reposición de su credencial de elector.

“Qué ironía. La Fromow nunca persiguió un solo delito electoral. Yo fui su único pez gordo y me le escapé, porque nunca pudo probar nada y fui exonerado de todos los cargos. Lo único que lamento es que cuando me llevaron detenido del Distrito Federal a Tepic fue en un avión privado y no me contó mis puntos frecuentes”.

Su primera vez en la cárcel fue en los tiempos en que encabezó la creación de colonias populares en Tepic, Nayarit.

Bromista, bohemio, platicador y voraz lector, el presidente provisional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) cumple en unas semanas más 26 años de activismo político ininterrumpido.

Chalán durante un año y dirigente cañero, en los ochenta logró lo que parecía imposible, es decir, derrotar al sólido aparato priista y arrancarle a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) el sindicato de albañiles y a la Confederación Nacional Campesina (CNC) la delegación campesina en esa entidad.

Joan Manuel Serrat, Óscar Chávez, Víctor Jara, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, la trova latinoamericana, son su debilidad. Se sabe de memoria muchas canciones, pero entre mezclar cemento y pegar ladrillos también se aprendió algunas canciones más populares. Cartas marcadas, interpretada por Pedro Infante, es su preferida.

Y además se sabe de memoria El Capital, de Carlos Marx.

“Yo comencé en la vida política desde la izquierda marxista-leninista. No creía en las elecciones ni en las instituciones. En 1982, cuando a los 18 años me metí al activismo político, mi primera decisión fue llamar a la población a no votar”.

Es precisamente su carácter desenvuelto, fresco y bohemio, el que lo ha ayudado a conocer por su nombre, y hasta por sus afinidades, a todos los dirigentes estatales y municipales del PRD.

>Guadalupe Acosta Naranjo es uno de los objetivos de descalificación de los perredistas más cercanos al ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

En el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) perredista hay decenas de anécdotas de sus intensas discusiones con Dolores Padierna o con Gerardo Fernández Noroña.

“Si ser radical es ser estridente, ser extremista... si radical se entiende por privilegiar métodos de fuerza política social o por no sostener diálogo con nadie, no soy radical.

“Si radical se entiende que uno quiere resolver los problemas de raíz, que hay que ir al fondo de los temas, que hay que buscar la transformación de las instituciones de manera genuina, eso es distinto.

“Hoy en día se utiliza la palabra radical para identificar que alguien es poco partidario del diálogo, de la negociación y del acuerdo y en ese sentido yo no me considero radical, si es ése el sentido.

“Sí soy partidario político, de los acuerdos políticos, de la búsqueda de consensos entre los distintos actores de la sociedad, con mayor razón dentro del propio partido.

“Y sí, si ése es el contexto, entonces sí, soy modosito, me declaro culpable de ser modosito, puesto que considero que la política es una herramienta que siempre debe tender a los acuerdos que superen los problemas que se están analizando”.

En el ámbito perredista, en torno a este hombre nacido en San José Ríos, Sinaloa, el 4 de junio de 1964, que siempre se pregunta por qué su padre, José Alonso Acosta, no le heredó los ojos verdes, también se tejen historias, mitos en torno a sus diferencias con Andrés Manuel López Obrador.

“Fue el primero en ponérsele al brinco justo cuando en verdad era el intocable líder del PRD”, comentan algunos de sus colaboradores.

Guadalupe Acosta Naranjo discutió varias veces con el tabasqueño, sobre todo porque no estuvo de acuerdo en impedir el Informe de Gobierno y lanzar a la gente a enfrentarse con la policía federal, y porque debió defender sus argumentos para que el plantón del Zócalo se levantara para permitir el Desfile Militar el 16 de septiembre del 2006.

Acosta Naranjo era el coordinador del plantón en el Zócalo, cuando el lopezobradorismo bloqueó todo Paseo de la Reforma. Ahí debió afrontar el extremismo de personajes como Padierna, Jesusa Rodríguez y Fernández Noroña.

— ¿Usted fue el primero en enfrentar el poder de AMLO?

— Tuvimos algunas opiniones en noviembre de 2005, febrero-marzo de 2006, sobre la participación de la estructura del partido en la estructura electoral, en la defensa del voto, en la promoción del voto.

“Tuvimos algunas diferencias en ese sentido, cuál debería ser la participación del PRD en la promoción de la campaña, si debería tener un perfil más alto o más bajo, en la posibilidad de alianzas con otros sectores de la sociedad, si deberíamos ir a la polarización electoral o a la conciliación con sectores en medio de la disputa política por la Presidencia de la República, la importancia de los medios de comunicación en la campaña, distintos temas.

“No fue un enfrentamiento, sino posiciones que a veces no coinciden dentro de una estrategia general que compartíamos, que era ganar la elección, con la mayor cantidad de votos, y a veces en esa estrategia no se tienen opiniones comunes.

En 1988 la firma del activista político de Nayarit, Guadalupe Acosta, fue una de las primeras que se plasmó en la convocatoria pública para fundar al Partido de la Revolución Democrática (PRD).

A 20 años de ese momento histórico, Acosta Naranjo es el presidente nacional provisional del único partido en el cual ha militado.

— ¿Es el PRD lo que usted idealizó?

— No. Nunca un ideal se cumple de manera completa, lo que sí sé es que este partido contribuyó enormemente a la modernización de este país. No es todo lo que soñé un día, pero el PRD es un instrumento que ha servido a la sociedad.

La izquierda aglutinada en un partido aparece en la escena política cuando el PRI estaba en el Congreso, la televisión, los sindicatos, el Poder Judicial, añade, y negar que la irrupción de la izquierda electoral, encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, ayudó a detonar y contribuyó a la transformación del país es absurdo.

>“Si vemos dos fotografías de México. Una de 1988 y otra de 2008, sí podemos observar cambios, avances. Por eso me siento orgulloso por contribuir a este esfuerzo.”

Pero el partido necesita cambios, renovar su vocación ética, ser responsable con las nuevas transformaciones, prosigue el líder del PRD.

“Eso que nos hizo surgir en 1988 ya no existe: el partido de Estado; hoy somos partido en el gobierno en la capital del país, Zacatecas, Guerrero, Michoacán, Chiapas, Baja California Sur; somos la segunda fuerza en la Cámara de Diputados y estamos fuerte en el Senado.

“No hay un tema donde el PRD no tenga incidencia en la vida nacional. El partido debe cambiar y ponerse como objetivo ser un partido que construya un país, no que lo obstaculice; un partido que tenga propuesta, no sólo protesta; un partido que se reconcilie con amplios sectores que simpatizan con la izquierda, pero no están de acuerdo en los métodos y mecanismos que nos alejan de intelectuales, clases medias, jóvenes y mujeres.”

De esta forma, plantea un partido que sea responsable con la nación, que no ponga en riesgo el futuro de las familias.

“Algunos que vivimos la intolerancia”, subraya Acosta Naranjo, “y que fuimos arrestados porque repartíamos un volante, o si tú expresabas tu opinión podías ser corrido de tu trabajo por pensar distinto, que fuimos objeto de un sistema autoritario, que ha venido transformándose, hoy vemos con tristeza que en el país nuevamente hay intolerancia.

“Que los que militamos en la izquierda somos un peligro para México y que nosotros consideramos a los que son de derecha traidores a la patria.”

También lamenta que en su partido se considere traidor a quien no piensa y opina igual “que un personaje muy respetable y distinguido”.

“Y te das cuenta de la importancia de que la tolerancia se comprenda y se asuma como principio democrático. Ni la pluralidad, ni la diversidad ni la tolerancia son lastres, sino son virtudes que se han venido implementando en el país, y hay que luchar porque no sean desterradas.

“La tolerancia permite el respeto a la diversidad sexual, de religión, de razas y no puede ser que la izquierda sea el ejemplo de la intolerancia. Tal vez algunos de quienes hoy impulsan con mayor fuerza la intolerancia nunca sufrieron lo que fue la intolerancia para valorar el cambio fundamental que ha significado para el país la pluralidad.

“Bueno, algunos emos tienen más respeto por parte de la sociedad, que algún perredista que a veces nos atrevemos a discrepar, porque tenemos derecho a pensar distinto. Nunca más al pensamiento único, no más al punto único o a una idea de iluminación y seguidismo. Sí a las instituciones fuertes y democráticas; sí al debate de ideas y búsqueda de acuerdos.

Desde la noche de agosto de 1982, cuando después de dejar a su novia se encontró con sus compañeros de la Escuela de Economía de la Universidad Autónoma de Nayarit que habían tomado unos camiones y a la mañana siguiente ya estaba volanteando, Guadalupe Acosta tomó una decisión: no montarse en la necesidad de la gente para sacar raja política.

Así, decidió que iba a vivir junto a la gente para conocer sus problemas.

Con sólo 18 años, se convirtió en el presidente del Consejo de Estudiantes de Economía y luego fue Consejero Universitario Estudiante, siempre con una posición marxista-leninista; no creía en las elecciones, pero sí en el cambio a partir de la organización social.

De esa forma comenzó a construir una trayectoria que lo llevó a ser fundador de ejidos, de colonias y de sindicatos.

Primero formó parte del Movimiento de Lucha Popular, desde la cual participó activamente en la fundación de ejidos; ese grupo se fusionó con la Organización Revolucionaria Punto Crítico y ello le permitió tener un activismo regional.

Su grupo político decidió que era necesario organizarse para arrancarle a la poderosa CTM el control del sindicato de albañiles en Tepic.

Acompañado por Ignacio Ponce Sánchez, Acosta Naranjo fue a pedir trabajo a una obra y se convirtió en albañil. El primero se colocó como el maistro y Guadalupe Acosta como el chalán.

Y mientras pegaban ladrillos y cargaban botes de mezcla, convencieron a sus compañeros de fundar una colonia.

Así se organizaron y se convirtieron en los primeros en crear una colonia por invasión de terrenos en Nayarit.

>Decidieron bautizarla como colonia 2 de Agosto y a las calles ponerles el nombre de los admirados revolucionarios. Acosta Naranjo estableció su domicilio familiar en la esquina que forman las calles Francisco Villa y Che Guevara.

Como albañil formó su familia. Su esposa es la diputada federal Sonia Ibarra. El primogénito, ahora de 21 años, se llama Ricardo Enrique en honor de los hermanos Flores Magón; el más pequeño es Francisco Guadalupe, de 15 años de edad. Todos vivieron hasta 2001 en la 2 de Agosto.

Logró su objetivo, es decir, ganarle a la CTM

Después, la meta fue apoyar a los cañeros. Entonces Guadalupe Acosta se convirtió en campesino e hizo del pueblo Franciso Madero Puga su segunda casa. Ahí organizó cuatro huelgas y también logró ganar la CNC.

Acosta se convirtió también en el legislador más joven de Nayarit. A los 24 años fue diputado federal; en 1993 se lanzó a la presidencia municipal de Tepic, que perdió frente al priista Raúl Mejía; en 1996 volvió a ser diputado local y fue coordinador de la bancada del PRD.

En 1998, el perredismo nayarita decide ir en alianza con el Partido Acción Nacional (PAN) para impulsar al empresario Antonio Echavarría. En 1999 le arrebataron la gobernatura al PRI. Acosta se convirtió en el subsecretario de Gobierno.

Poco le duró el privilegio, pues casi de inmediato se peleó con el gobernador por dos motivos: denunciar una compra de patrullas sin licitación y negarse a renunciar a sus convicciones de izquierda.

“Me ofrecieron sumarme a Vicente Fox, a su equipo, pero yo preferí mantener mis convicciones de izquierda. No estoy en contra de que la gente pueda cambiar, pero no tanto. Yo mismo lo hice. De joven no creía en las elecciones, era más radical; ahora sí creo y no soy del radicalismo intolerante.

“Yo no quería ser embajador del foxismo en Europa, como lo hicieron algunos y luego regresar al país y despotricar contra el gobierno al que serviste. Yo no tengo las convicciones tan laxas”, explica el propio Guadalupe Acosta, quien es evidente que se refiere Porfirio Muñoz Ledo, priista, perredista, foxista y ahora pejista.

Guadalupe Acosta Naranjo sólo ha militado en el PRD. Su carrera la debe exclusivamente a su lucha política, en la cual conoció a Jesús Ortega, Jesús Zambrano y Carlos Navarrete, y detectó coincidencias. Por eso forma parte de la corriente Nueva Izquierda o Los Chuchos.

En el PRD fue subsecretario General con Jesús Zambrano; secretario de Formación Política, de Planeación y de Organización con Leonel Godoy; secretario General con Leonel Cota y ahora presidente nacional interino.

Acosta Naranjo tiene mucho trabajo en el octavo piso del edificio perredista, pero dice que el día no le parece tan pesado, porque con frecuencia recibe la visita de su familia.

Al concluir su charla con Excélsior, abre los brazos para dar la bienvenida a su padre, de 77 años, Juan Alonso Acosta, que viene desde Tijuana a verlo.

“A mi mamá Ernestina Naranjo ya no le tocó verme en estas posiciones. Ella sólo se angustió en los tiempos difíciles, en los años de la cárcel, de la represión. Murió en 1990, pero sé que siempre supo que un día iba a lograr mis objetivos.”

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