Crónicas Políticas/ Don Rogelio

- Oct 22, 2008

>Falleció el general José Rogelio Flores Curiel, un hombre que representó con autenticidad la verdadera cultura del esfuerzo; producto de la clase política que en los años cincuentas ascendieron junto a los pro hombres de la Revolución que ya institucionalizada, sentaba las bases del que fuera exitoso modelo mexicano, “el desarrollo estabilizador” como muchos mexicanos que se inscriben en el ejército mexicano, de cuna humilde, soldado raso que llegó a general y a ser gobernador de Nayarit, uno de sus mas estimados por la gente.

Tuve el agrado de ser parte de su equipo de trabajo en los prolegómenos hacia su nominación como candidato del PRI al gobierno estatal, luego en la pre y en la campaña, circunstancia nada fácil, toda vez que sus exigencias como político y miembro connotado de las fuerzas armadas, eran una novedad para los entonces jóvenes del tricolor que nos apostábamos a crecer en su sexenio.

Mesurado y exigente en su trato, nos contaba que la suerte de la promoción que lo llevó al Colegio Militar no fue tanta, puesto que el había estado estudiando un curso por correspondencia de radio aficionado, y con este primer diploma obtenido en una escuela comercial pudo ser promocionado al Colegio dentro del cual llegó por su dedicación, esfuerzo y talento a ser sub director del mismo.

Por azares de la milicia y por sus destacadas habilidades personales, lo incorpora a su jefatura de ordenanzas el general Agustín Olachea Avilés, que desde los años treinta anduvo en la revolución institucionalizada, fue gobernador del Estado de Baja California y del territorio de BCS, una vez que el también general sinaloense Gabriel Leyva Velázquez deja la dirigencia nacional del institucional, Olachea asume el liderazgo del partido de la revolución, su secretario particular era un joven licenciado en derecho, Luis Echeverría Alvarez, recién casado con María Esther Zuno, la hija del levantisco gobernador de Jalisco, Don José Guadalupe Zuno Hernández.

Ahí en la sede del CEN nace la amistad entre aquellos jóvenes, uno que sería presidente de la república, y el militar, su amigo, senador de la república, jefe de la policía del DF, y chivo expiatorio del “halconazo” del 10 de junio del 71; su compadre el presidente Echeverría lo rehabilita de aquella defenestración y lo hace gobernante de los nayaritas.

UNA TARDE EN LOS PINOS

Recuerdo muy bien la tarde en que nos conocimos en la explanada de Los Pinos, la residencia oficial de la presidencia de la república, Luis Echeverría sacudía los métodos de integración política dentro del binomio PRI-gobierno; ahí cuando se anunciaba que Oscar Flores Tapia líder de la CNOP se iba a gobernar Coahuila y llegaba en su sustitución el joven gobernador del territorio de Quintana Roo, David Gustavo Gutiérrez, platicamos con Don Rogelio y nos anunció una fecha para vernos en Tepic, para echarnos “un verso”.

Esta era la manera en que calificaba las reuniones de carácter político; vilipendiado por la prensa, desdeñado por la clase política después del cruento episodio del 10 de junio Don Rogelio, siempre se mantuvo digno, conocedor pleno de los avatares del sistema político mexicano, y requería de un escenario político para su reivindicación, su entidad de origen le daría la oportunidad.

Para eso se pudo imbricar la ambición y el deseo de unos cuantos egresados de la Escuela de Derecho de Universidad de Nayarit, para que fungiera como padrino de su generación; ese fue un buen pretexto para la recuperación de su patrimonio político y quedar, junto a Celso Humberto Delgado a la sazón diputado federal y acompañante permanente del presidente Echeverría, en la antesala de la nominación de la candidatura al gobierno del Estado.

Celso Humberto, con toda su ofensiva juventud, elocuencia e inteligencia, supo que tendría que esperar otros años, su activo protagonismo como embajador del gobierno mexicano, le permitió avanzar en su proceso de maduración y su ansiado objetivo, lo pudo concretar hasta doce años después. Nada mas se le atravesó Emilio M. González, el último de los caudillos del PRI que le diera prez al desarrollo democrático del modelo mexicano.

Su compadre le cumplió, pese a todos los devaneos de Augusto Gómez Villanueva en la elección mas competida de la historia electoral de nayarilandia, obtuvo la gubernatura; Echeverría, el ex presidente es padrino de nuestro amigo Rogelio Flores Manriquez y Don Rogelio fue padrino de Alvaro Echeverría Zuno.

EXIGENTE; BUEN GOBERNANTE

Como gobernador tuvo varios aciertos, entre otros el haber impulsado la renovación institucional de los códigos civiles, fiscales y de procedimiento administrativo que no se habían tocado en un lapso de 30 años; y una de sus grandes preocupaciones era el que se evitara la improvisación de servidores públicos cada seis años; incorpora a jóvenes universitarios para fortalecer la clase política y administradora del gobierno. Ahí hicieron carrera, sin Don Rogelio, no puede explicarse el ascenso de políticos entre otros el CP Antonio Echevarría que a la postre se hizo su compadre y a los años gana con la mas inaudita alianza electoral jamás vista la gubernatura del Estado.

Don José Rogelio Flores Curiel, como político nos deja un ejemplo de pundonor, entrega y honradez; y para quienes tuvimos el agrado de ser sus amigos, siempre recordaremos el respeto con que nos trató, la astucia y zorruna inteligencia para proyectar sus decisiones y operar sus lances políticos, su paso por el gobierno estatal significó sin duda un buen tramo del desarrollo institucional de Nayarit.

Vayan nuestros mejores sentimientos de solidaridad para doña América, para Rogelio, Sergio y América, amigos que dejaron su grata presencia en nuestra sociedad cuando Don Rogelio fue nuestro gobernante. Merece descansar en el eterno oriente, su vida fue una auténtico camino astra per aspera…

Contacto: cronicaslip@prodigy.net.mx

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