La Güipa/ ¿Cómo le haría Ney con su desbarajuste económico sin la tenencia?

- Mar 2, 2009

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Entre los componentes de la cámara de diputados federal ha permeado la propuesta panista de eliminar el pago del impuesto por tenencia vehicular a partir del presente año, concretamente el 30 de marzo actual, con el propósito de favorecer a la industria automotriz y preservar el empleo en la misma, pero sobre todo se intenta que sea un alivio económico para la población en momentos de crisis.

La propuesta ha originado multitud de opiniones a favor y en contra por parte de los diversos sectores de la población. Unas voces expresan que desde su origen, en 1962, para contar con recursos extraordinarios y así apuntalar la infraestructura deportiva de los juegos olímpicos del 68, el pago por la tenencia vehicular ha sido un constante abuso, único en el mundo. El debate agarra fuerza, sobre todo cuando los especialistas advierten que la supresión del impuesto afectará gravemente las finanzas de las entidades federativas.

Como el impuesto representa una entrada segura de dinero a los gobiernos estatales, es menester, dicen los que saben, primero el análisis del costo social porque el cierre del flujo de dinero afectará severamente a los habitantes de las entidades por falta de inversión en infraestructura y obra pública, entre otros rubros. Para algunos gobiernos el pago de tenencia federal significa el principal ingreso, en algunos alcanza el 40% y en otros hasta el 60%.

Por ejemplo, el gobierno del Distrito Federal ha informado que dejaría de recibir alrededor de 4 mil millones de pesos. ¿Para el gobierno de Ney González cuál será el monto? Mantiene opacidad. Hasta el momento nuestro gobernante no ha respingado públicamente ante pretensión tan descabellada, aunque sabe que los gobiernos de los estados serían los únicos perdedores, pues son los que reciben la recaudación calculada, con base al dicho de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en 20 mil millones de pesos promedio.

Pero lo más grave para el gobierno de Ney González es que el representante del poder ejecutivo de Nayarit solicitó autorización al Congreso del Estado para obtener un endeudamiento bancario de 200 y hasta 500 millones de pesos, crédito que se pagará en 30 años. En la exposición de motivos, el gobierno estatal argumenta que la base para el pago será la participación del impuesto por tenencia vehicular. Se le aprobó. Confiaba Ney en que la alcabala permanecería hasta 2012, como en campaña lo prometió Felipe Calderón.

De aprobarse la propuesta panista por el Congreso de la Unión, incluso mandatarios estatales han manifestado su aceptación (¿negará Ney González apoyar públicamente la economía social?), se intuye que el gobierno de Nayarit tendrá apuros económicos y financieros. Por lo que se ve, poco le importa el desbarajuste en la administración del erario –se sabe que ya una vez le presentó su renuncia Gerardo Gangoiti Ruiz, secretario de Finanzas, por ser Ney proclive al desorden económico- porque los problemas llegarán cuando él ya no sea gobernador. Dejará una deuda, calculan algunos, superior a los tres mil millones de pesos. Para su fortuna vendrá un gobernador priista que le cubrirá todas sus malandanzas.

Voces autorizadas proponen que el gobierno federal cubra la falta de ese recurso por otra vía o, de lo contrario se tendría que crear un gravamen local. Para esto último ¿cómo le haría el gobierno de Ney? Cuando ocupamos el honroso segundo lugar nacional en cargas impositivas. El presidente de Coparmex-Nayarit, Eduardo Ruelas Gutiérrez, se ha desgañitado diciendo que en Nayarit se pagan 13 impuestos, cantidad muy superior que en entidades con mayor crecimiento económico como Nuevo León y Jalisco, por citar un ejemplo. Este acontecimiento necesariamente motiva la evasión y elusión fiscal, al tiempo que deprime la inversión.

Aunque el financiamiento a las entidades vía pago de impuesto a la tenencia vehicular está incluido en el Presupuesto de Egresos de la Federación de este año y, por tanto la aprobación de su derogación por parte del Congreso de la Unión, afectaría en serio a este documento básico.

Sin embargo, al final pudiera quedar simplemente como una promesa de campaña, pues la eliminación del gravamen se ha convertido para los candidatos presidenciales, desde Miguel de la Madrid, pasando por Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y hasta Felipe Calderón, en la “zanahoria” en tiempos de campañas electorales. Y estamos en un proceso más.

 

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