Temporada de zopilotes..

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Es inútil y hasta ingenuo que el gobierno del Estado utilice a sus incondicionales y corifeos para que como miembros de estas redes sociales, señalen la inmensa felicidad que trae consigo asistir a la feria de ferias

Hace unos cuantos años, era muy sencillo estar informado directamente de los acontecimientos cruentos, nota roja, crímenes y cosas por el estilo, los jefes de los cuerpos de policía, los agentes del "eme pé" de guardia eran conocidos, periodistas de opinión de alto impacto teníamos cierto privilegio de conocer de primera mano y a tiempo lo que sucedía en la que fue nuestra macilenta ciudad capital.

Hoy, ante el natural hermetismo y medrosidad de los titulares de la PGJ, la SSP y las policías preventiva, investigadora y municipal de nuestro horrísimo Tepic; cuando suceden los hechos de sangre, ataques entre miembros de grupos delincuenciales, discusiones y mentadas de madre en hechos viales que desembocan en balaceras y muertes; y ahora el ataque entre grupos rivales, imbrica a policías de guardia en el fraccionamiento Lagos del Country, la dinámica de los acontecimientos supera con mucho la capacidad de respuesta del gobierno estatal, de la PGR y del Ayuntamiento de Tepic.

 

Son las redes sociales, vía Twitter, Facebook, y las páginas de periodismo otrora marginal, que en la internet nos mantiene unidos e informados; el sentido de pertenencia de nuestra mísera aldeíta es una absoluta realidad, virtual pero innegablemente efectiva; el éxito mediático de la página líder conminó al war room del gobernante a crear dos engendros para la web, una sección de una radiodifusora que recibe en la inmediatez de los hechos fotografías de los servicios periciales de la PGJ y una “zona de nota roja” en el Facebook en obvia respuesta ante la eficacia del comunicador independiente, que se alimenta del interés ciudadano ávido de información, así, periodista y ciudadanía construyen el nuevo paradigma del periodismo del siglo XXI.

Y es que, finalmente no hay de otra, los acontecimientos que han sucedido en estas últimas semanas nos han focalizado a los profesionales de la información y el análisis en estos hechos cruentos; es inútil y hasta ingenuo que el gobierno del Estado utilice a sus incondicionales y corifeos para que como miembros de estas redes sociales, señalen la inmensa felicidad que trae consigo asistir a la feria de ferias, a la de Tepic denominada hoy Feria del Bicentenario.

La natural desconfianza que la gente tiene sobre los dichos y el actuar de los gobiernos estatal y municipal han contribuído a que entratándose de información veraz, la que generan las oficinas de prensa de la PGJ son verdaderas soflamerías, la hiperquinesis conductal, su tragicómica naturaleza del ex procurador Héctor Béjar, contribuyeron con mucho al grave deterioro en que hoy se encuentra la credibilidad de esta administración estatal.

Solo a un imbécil se le puede ocurrir minimizar de manera pueril los hechos de sangre, la reiterada impronta de que ya sucedieron estos acontecimientos en serie, acciones de tracto sucesivo como dijeran lo abogados, y que merced a los mecanismos instantáneos de información, vía celulares e internet, el grueso de este estrato social, clase media y alta, que tiene internet inalámbrico, Black Berry, I touch y demás gadgets, nos mantenemos informados por medio de la eficacia de comunicadores que son líderes en la web.

Urge  que el gobierno federal, estatal y municipales tengan una toma cabal de consciencia del actual escenario, la política del avestruz es mala consejera; ni cien ferias bicentenario pueden hacer que la gente recupere la tranquilidad, urgen pues, los necesarios acuerdos tácitos o expresos, con tasas o exentos, pero que ya se den para que se regresen a sus guetos y la plaza sea de quien sea pero que se ya “se enfríe”.., ni cuando el sesenta y ocho o la guerrilla urbana de inicio de los setentas en guanatos teníamos este nivel de desconfianza en el espacio común que ocupamos.

Es la atomización de la comunidad, y mas cuando el propio gobierno siembra la desconfianza entre la ciudadanía para que denuncie a “vecinos sospechosos”; pareciera que los que detentan las instituciones públicas que le deben prodigar certidumbre existencial, seguridad pública y paz social a la ciudadanía, están genéticamente diseñados para la estólida manipulación y para el fracaso como dirigentes de una sociedad que atónita contempla la corrosión de sus espacios y territorios.

Seguimos pues, en la temporada de zopilotes…

Contacto: luisi48@prodigy.net.mx cronicaslip@gmail.com

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