Los números de la violencia en Nayarit

>• En estados como Nayarit ese clima de guerra surgió hasta el año pasado, cuando se rompieron los acuerdos entre los grupos del crimen organizado con presencia en la región y se desató la batalla por el control de la plaza

UN PUEBLO EN VILO. Un dato aportado recientemente por el Inegi muestra con toda su crudeza la realidad del estado de Nayarit: En los últimos cinco años la violencia se ha triplicado en todo el país, siendo Nayarit el estado número cuatro donde más homicidios se han registrado en este lapso de tiempo. Para hacer una medición justa, el Inegi aplica la tasa de número de homicidios registrados por cada 100 mil habitantes, lo cual refleja que Nayarit  es la cuarta entidad del país con más asesinados en los últimos cinco años. En números simples no se puede comparar la realidad de Nayarit con la de Jalisco, ya que mientras en 2010 se registraron en Jalisco 545 homicidios, mientras que en Nayarit sólo se registraron 211, sin embargo al aplicar la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes Nayarit  aparece entre los primeros cinco estados con más muertes, lo cual lo coloca dentro de un ranking nada digno de presumir: 1.- Chihuahua, 2.- Sinaloa, 3.- Durango, 4.- Nayarit y, 5.- Guerrerro. En contraste, los estados que menos muertes han registrado fueron Yucatán, Querétaro y Chiapas. Esta información proviene de los informes que periódicamente envían al Inegi los diferentes registros civiles de todo el país.

EL EJECUTÓMETRO. Pero una cosa son los homicidios simples y otra muy diferente los asesinatos registrados en el marco de la lucha que libran diversos carteles de narcotraficantes por el control de las principales plazas del país. No se puede hablar de una guerra del gobierno federal en contra del crimen organizado porque la gran mayoría de los muertos registrados se derivan de enfrentamientos entre los propios grupos criminales. Para ilustrar lo anterior basta un dato: en lo que va del 2011 se han registrado 7671 ejecuciones en todo el país, de las cuales sólo 29 han sido militares y 371 eran policías federales. No es que los grupos federales tengan muy buena puntería, simple y sencillamente resulta que han participado en muy pocos enfrentamientos directos contra el crimen organizado, de ahí el reducido número de bajas. Según datos publicados por el diario Reforma, del 2006 a la fecha han sido ejecutadas un total de 35,442 personas, registrándose incrementos de casi el 100% cada dos años. En 2006 y 2007 la cifra de ejecutados fue de poco más de 2 mil personas, en cambio durante 2008 y 2009 la cifra saltó a 5 mil y 6 mil 500 respectivamente. Para el 2010 la cantidad de ejecutados casi se duplicó al pasar de 6,587 a 11,583. Para este año la cifra será un poco más elevada, ya que en lo que va del año van 7,671 ejecutados, cuando todavía faltan cinco meses del año, por lo cual la cifra bien podría rebasar los 14 mil muertos.

EL CASO NAYARIT. En cuanto a Nayarit, el estado se encuentra en el nutrido grupo de entidades en donde se registran entre 100 y 500 ejecutados por cada 100 mil habitantes. De acuerdo al mismo Reforma, del 2006 a la fecha se han registrado 410 ejecuciones en el estado de Nayarit, sin embargo los números difieren de manera importante de las cifras publicadas por el portal www.nayaritenlinea.mx que puntualmente ha ido documentando cada ejecución registrada en los últimos dos años. Según Reforma, durante el 2011 se registraron 211 ejecutados en Nayarit, sin embargo el portal del periodista Antonio Tello dio cuenta de 382 ejecutados, de los cuales al menos 30 fueron víctimas inocentes. La escalada de violencia que afecta a Nayarit y a casi todo el país es fácil medirla de acuerdo con estas cifras difundidas por Reforma: en el 2006 sólo hubo 1 ejecutado en Nayarit, en el 2007 la cifra subió a 2, para el 2008 hubo 5 ejecutados y en el 2009 subió a 22. Hasta ese año la violencia era relativamente normal, el problema llegó en el 2010 cuando el número de ejecutados subió a 211, aunque el portal Nayaritenlinea.mx apunta que fueron 382 ejecuciones, lo que habla del nivel de violencia que afecta a los nayaritas desde el año pasado.

ENTENDER EL FENOMENO. No hay una forma simple de entender el fenómeno de la violencia que registra el país, aunque la visión más simplista es la que estima que el número de muertos se disparó a partir de diciembre de 2006, cuando el presidente Felipe Calderón declaró la guerra en contra del crimen organizado. En estados como Nayarit ese clima de guerra surgió hasta el año pasado, cuando se rompieron los acuerdos entre los grupos del crimen organizado con presencia en la región y se desató la batalla por el control de la plaza. De acuerdo con algunos observadores, la violencia se desató en Nayarit a partir de abril del 2010, cuando un grupo del cártel de Sinaloa ejecutó a 12 personas encabezadas por el famoso Pepino, acción en represalia por el secuestro y muerte de un hijo de Nacho Coronel a manos de un comando de los Zetas ocurrido ese mismo día en el fraccionamiento El Tigre de Bahía de Banderas. Desde entonces Nayarit se encuentra a fuego cruzado entre los sicarios del Cártel de Sinaloa y Los Zetas, en una guerra que pareciera no tener fin. Ni siquiera la cercanía del cambio de gobernador hace pensar en el fin de la violencia, por más que Roberto Sandoval presuma tener soluciones de fondo para acabar con el problema. Y es que el origen del problema no es local, sino que forma parte de la guerra sin cuartel que a lo largo y ancho de todo el país libran diversos cárteles de la droga.

POSDATA. Lo malo es que, a pesar de que el origen del problema no es local sino federal, de acuerdo con datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, publicados el 25 de julio pasado por el diario Reforma, al 31 de mayo Nayarit sólo registraba un avance menor al 25% de sus compromisos en materia de evaluación y control de confianza del personal de instituciones policiacas.

VOX POPULI. A pesar de los poco más de 9 millones de pesos provenientes del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública invertidos por el gobierno de Nayarit, hasta hace poco sólo se había cumplido en un 50% el compromiso de evaluar al personal de la Unidad Especializada en Combate al Secuestro. En este escenario el gobernador Ney González está próximo a entregar la estafeta a su sucesor Roberto Sandoval, quien deberá hacer verdadera magia para cambiar la percepción de los ciudadanos en torno al tema de la inseguridad.

(* El autor de este artículo, Luis Alberto Alcaraz, es columnista y analista político)

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