Rumbo al centenario de Nayarit el gran reto es salir del estancamiento económico

>Nayarit cumple 95 años de existencia como entidad libre y soberana, a la par de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de la era posrevolucionaria.

Uno de los más auténticos próceres de la revolución mexicana, el samaritense Esteban Baca Calderón, irónicamente representando a la región de Colotlán, Jalisco en el Constituyente de 1917, impulsó el reconocimiento de Nayarit como estado libre y soberano, con las Islas Marías como parte de su territorio, y esto quedó plasmado en una de las constituciones más progresistas del orbe en cuanto a derechos de su población, importancia de la educación, sólido concepto de la democracia, basada en el bienestar del pueblo y la defensa del estado laico frente a los poderes fácticos.

El antecedente de la “fiesta de las balas”.

Como registra la historia, a los tepicenses les llegó la noticia, el 26 de enero de 1917 por telegrama, desde Querétaro, de que ya formaban parte de un nuevo estado; luego, el 5 de febrero se promulgaría la Constitución Política que corroboraría tan importante suceso para más de 170 mil habitantes, sobre todo para quienes como parte del Territorio de Tepic habían sufrido, como muchos mexicanos, el terror del periodo tremendamente inestable de 1910 a 1917. El historiador Jean Meyer (1997) le llama la “fiesta de las balas”:

“Por desgracia, tan pronto cayó Huerta, los revolucionarios se dividieron y ¡vámonos con Pancho Villa! Y ¡viva el primer jefe Carranza! ¡Viva mi general Obregón! Y el territorio de Tepic se transformó en campo de batalla donde murieron miles de villistas y de carrancistas en 1915. Cada bando tomó y perdió varias veces la ciudad de Tepic. La población, pacífica y que poco tenía que ver en la contienda, sufrió muchísimo con los saqueos y las matanzas indiscriminadas, así como con la destrucción de las cosechas y del ganado que trajo consigo el hambre, la enfermedad y la muerte”.

El granero del país, a sangre y fuego.

Para la población del naciente estado de Nayarit, debió ser una noticia importantísima el haber logrado, con el impulso fundamental de Baca Calderón, la soberanía sobre su territorio. Sin embargo, adquirida la libertad y soberanía, en el contexto del pacto federal, la inestabilidad política y social, con todos sus efectos negativos, no cesaría en décadas. De 1917 a 1946, es decir en sus primeros 29 años de vida, Nayarit tendría 41 gobernadores, de los cuales la inmensa mayoría fueron interinos o producto de asonadas militares. Un promedio de menos de un año por “gobernador”.

Con el uso de las fuerzas represivas del estado, Gilberto Flores Muñoz logró “estabilizar” al estado de Nayarit y convertirse en un personaje poderoso ante el poder político centralista, gracias a que convirtió, a rajatabla, a Nayarit en uno de los graneros más importantes del país y en momentos en que se impulsaba, a partir del alemanismo, la modernización e industrialización de México, lo que implicaba una especialización regional, correspondiéndole a Nayarit producir alimentos, sin participar en la industrialización, situación que se mantiene hasta la fecha. La misión de los nayaritas, de producir alimentos para las urbes modernas e industrializadas, representados por el singular personaje Flores Muñoz, fue cumplida tan cabalmente, que éste llegó a ser secretario federal de agricultura y ganadería, en el gobierno de Ruiz Cortines (1952-1958) y luego disputó la presidencia de la República, que perdió finalmente frente a López Mateos.

¿Cuál era el poder real de Flores Muñoz ante el poder político central, al convertir a Nayarit en un estado productor de granos, considerando que no es esa la vocación fundamental de Nayarit? ¿La misión se la impusieron a Nayarit y Flores Muñoz fue el instrumento? ¿y la soberanía del estado?

Gobernadores del centro y gobernadores propios.

Durante el régimen político nacional de partido único (PRI), a Nayarit le impusieron casi siempre a sus gobernadores desde del centro del país. Esta situación cambió sustancialmente -incluso a escala nacional- en Nayarit (1999), y paradójicamente la nueva era democrática ha derivado en una situación muy difícil para evitar caer en la tendencia del estado fallido, que no opera para todo México, pero si para gran parte de sus regiones.

En específico, dos problemas fundamentales dejó el gobierno de Ney González al de Roberto Sandoval, en el 2011: la violencia desbordada, que poco tiene que ver con los nayaritas, dada su vocación pacifista –apuntada por Jean Meyer- y similar a lo ocurrido en el origen del estado de Nayarit y una deuda pública de más de 7 mil millones de pesos, que es descomunal ante la gran debilidad fiscal del estado. Nayarit capta ingresos propios que representan alrededor del 5% de su presupuesto total (alrededor de 800 millones de pesos anuales) y la deuda genera intereses (¡solamente intereses!) superiores al millar de millones de pesos anuales. Al menos cuando nació Nayarit nació sin deuda pública aunque igual sin recursos públicos.

Otra paradoja más, las Islas Marías, con gran potencial de desarrollo turístico y pesquero, que permitiría detonar el desarrollo regional de toda la costa nayarita y cuya jurisdicción para Nayarit quedó plasmada en la Constitución de 1917, le siguen siendo escatimadas y ahora destinadas a la expansión de los penales federales en su territorio.

El gran reto de la soberanía: el proyecto de desarrollo

A tan sólo cinco años del centenario, el gran reto de este estado seguirá siendo la construcción, mediante consenso social, y aprovechando el bono democrático del gobierno de Roberto Sandoval, de un proyecto de desarrollo que le permita eliminar la gran paradoja del alto potencial de desarrollo –agua, generación de energía y gran patrimonio natural y cultural- frente a una situación crónica de estancamiento económico en la mayor parte de sus municipios, a excepción de Bahía de Banderas y parte de Compostela.

Desde mi punto de vista, la esencia de dicho proyecto de desarrollo debiera ser el desarrollo articulado de todas sus regiones, con inclusión social y preservación de su patrimonio natural y cultural, que es la base de su identidad, valor fundamental que garantiza la viabilidad de la soberanía estatal y la libertad de los habitantes de Nayarit.

 

(El autor de este artículo, Raúl Pérez González, es economista y académico de la Universidad Autónoma de Nayarit)

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