Minería del oro vs cultura viva huichol ¿qué vale más?

>¿Qué vale más el oro y la plata, o las culturas étnicas vivas, como la de la nación wirrárika o huichol?, que ha sobrevivido a siglos de dominación e intentos de destrucción y ahora han puesto, una vez más, en pie de lucha, a su pueblo y admiradores, contra los impulsores de los megaproyectos mineros –empresarios extranjeros y burócratas federales- que por lo pronto constituyen una amenaza hacia uno de sus cuatro puntos sagrados, donde se relacionan con sus dioses, es decir la cuna de su cosmogonía en Real de Catorce, San Luis Potosí.

Pero, no sólo es en México, también en Argentina, Perú, Chile, donde resurgen megaproyectos mineros, sobre todo de metales preciosos que retornan a la alta rentabilidad, toda vez que el oro ha visto triplicar su precio internacional, a raíz primero de la crisis del dólar y ahora del euro. En estos países sudamericanos, las protestas sociales han sido por las amenazas que vislumbran hacia el medio ambiente, en el caso de México, son ambas cosas: el medio ambiente y el patrimonio cultural, los que están amenazados por el regreso de la minería que durante la colonia en México, dejó varios pueblos fantasmas, cuando el rendimiento en oro, del mineral que extraían, bajaba considerablemente.

En Nayarit, la cultura huichol está presente en gran parte de su vida cotidiana, en las artesanías en las casas de los habitantes, en uno de sus más importantes iconos como son los ojos de dios, que constituyen una especie de árbol genealógico de las familias wirrárikas y hasta en la marca de la salsa picante embotellada, que es algo así como un cordón umbilical para muchos nayaritas, porque cuando van de viaje, sobre todo al extranjero, es lo primero que aseguran que viajará en su maleta. En muchas formas, es una cultura que produce iconos de los gobiernos locales en turno. Es pues, en muchos sentidos y, de lo más extraordinario, una cultura étnica, prehispánica, absolutamente viva.

En el megaproyecto minero ubicado en Real de Catorce, San Luis Potosí, fueron burócratas de alto nivel de la Secretaría de Economía, quienes carentes de una visión mínima del valor del patrimonio cultural-étnico de México, tuvieron a bien autorizar los estudios y los proyectos con grandes probabilidades de afectación de ese lugar sagrado de una de las culturas étnicas más importantes del centro-occidente del país; si bien recientemente el titular de SEMARNAT, ha declarado que no existen los estudios de impacto ambiental, ni las autorizaciones en esa materia para el proyecto, por lo que entra en impasse.

Excelente que el pueblo wirrárika se haya levantado a manifestarse y que hayan recibido apoyo de amantes de la cultura huichol, antropólogos, intelectuales, pueblo en general, sobre todo de Real de Catorce, y aún de los escasos políticos conocedores del patrimonio cultural-histórico de México y de su valor. Sin embargo, ahora debiera venir una etapa más interesante que, en primer término, permita asegurar que la amenaza de la minería, sobre todo de metales preciosos, no alcanzará su propósito de extraer oro donde lo encuentren, sobre todo porque los precios del metal seguirán subiendo, dado que hay crisis monetario-financiera internacional para un buen rato –varios lustros, tal vez- y los metales preciosos son excelentes valores refugio de los especuladores financieros, y sólo para eso lo quieren.

Es fundamental revertir el proceso de adopción de mega-proyectos, como los mineros, que son muy apetecibles para los políticos tradicionales, porque prometen sus impulsores generar rápidamente grandes cantidades de empleo y derrama económica y como vivimos en tiempos donde predomina lo urgente, como abatir el hambre y el desempleo, sobre lo importante, que en este caso es la preservación del patrimonio natural –la misma zona destaca por su riqueza botánica en materia de cactáceas, que comprenden al propio peyote, de alto valor ceremonial de los huicholes, y con ello del patrimonio histórico-cultural.

La propuesta concreta es trabajar sobre un macro-proyecto regional-interestatal de la cultura wirrárika, orientado a la preservación y aprovechamiento sustentable de su patrimonio natural y cultural, que tenga los enfoques productivo y social, principalmente orientado hacia el turismo cultural y el ecoturismo. En el primer caso, uno de los más importantes productos de la cultura huichol ya le ha dado la vuelta al mundo: sus artesanías y ha demostrado ser excelente negocio y motivo de atracción turística hacia el extranjero, por lo menos en los Estados de Jalisco y Nayarit.

 

(El autor de este artículo, Raúl Pérez González, es economista y académico de la UAN)

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