Si le sobra el agua a Nayarit, ¿hay que venderla para pagar la deuda?

- Mayo 17, 2012

>• ¿México debe continuar subiendo agua a los altiplanos, o mejor bajar la economía a las costas?

¿Vender agua de Nayarit a otros estados y regiones, como se lee en un apartado del Plan Estatal de Desarrollo de Nayarit, 2011-2017?, me pregunto: ¿cómo una vía para resolver el problema de la abultada deuda pública, heredada por la administración anterior?

Recuerdo que hace algunos años me contactó un amigo de Aguascalientes, también dedicado a la planeación estatal-regional, como quien esto escribe, para solicitarme una reunión con un grupo de empresarios de aquella industriosa entidad, a quienes él asesoraba para algunos proyectos regionales.

Nos reunimos días después, en un restaurante de la ribera de la laguna de Santa María del Oro, para platicar el asunto que ellos traían entre manos: subir agua de la presa “El Cajón” en territorio nayarita hasta el territorio de Aguascalientes; el asunto era en serio, pues incluso traían a un destacado ingeniero alemán, representante de la empresa que construyó el Eurotúnel por el que corre el tren que conecta Francia con el Reino Unido, por debajo del lecho marino.

De mi parte les comenté 3 cuestiones, esencialmente: 1. A mi parecer las dificultades técnicas exigirían tremendas inversiones que harían muy costoso el proyecto; 2. El agua de la presa “El Cajón” es asumida como “propiedad” de la Comisión Federal de Electricidad, con el uso prioritario de generar electricidad, y 3. Les comenté a los empresarios que me parecía más viable “bajar” la industria y la agricultura protegida de Aguascalientes hacia Nayarit, que subir el agua en sentido inverso.

No sé cuál de estos aspectos habrá resultado decisivo a fin de cuentas, pero el hecho es que no volví a saber del asunto.

Sin embargo, me acordé del caso recientemente, cuando leí que en una reunión con empresarios de Aguascalientes, la candidata presidencial Josefina Vázquez Mota, les prometió construir la autopista Aguascalientes-San Blas, Nayarit, retomando un planteamiento hecho hace más de 50 años por esta entidad que no tiene costas y sí muchos problemas con el agua; de hecho actualmente atraviesan por una situación de sequía nunca antes vista, que agrava su situación de presas, que están casi vacías.

Los aguascalentenses han valorado siempre altamente las playas de Nayarit, pero también admiran su agua. De hecho, la actual carretera Aguascalientes-Tepic atraviesa la cuenca del Río Santiago precisamente por la cortina de la presa “El Cajón”.

Existen otros interesados, desde hace décadas, por el agua de Nayarit: los agricultores y ganaderos del norte de Sinaloa y de Sonora, entidades ambas ahora gravemente afectadas por la sequía prolongada que azota principalmente al norte y noroeste de México.

Desde principios de los setentas del siglo pasado, impulsaron el “Plan Hidráulico del Noroeste”, para llevar agua de Nayarit hasta Sonora, mediante un sistema de presas y túneles, bajo la idea errónea de que a Nayarit le sobra el agua, tanto así que provoca inundaciones recurrentes, por lo que ese sería el beneficio para esta entidad: liberarla de las inundaciones (¡!).

Hace algunos años, tras los conflictos sociales que han surgido al interior de Sonora, sobre todo con el pueblo Yaqui, a quienes les han venido quitando parte de su recurso hidráulico, retomaron dicho Plan Hidráulico del Noroeste, para el que existe incluso un proyecto avanzado, del cual pude obtener tan solo una presentación, pero que trae cifras sobre los montos de inversión y las cantidades de agua que se llevarían de Nayarit: lo llaman “proyecto de transvase inter-cuencas interestatal”, que busca transferir agua desde el Río Santiago, en Nayarit, hasta el Río Yaqui, en Sonora.

Señalan además que la problemática de Nayarit consiste en que tiene “muchísima agua y muy poca tierra”, dicen que Sinaloa está en equilibrio y finalmente señalan que Sonora tiene “muy poca agua, abatimiento de mantos acuíferos, muchísima tierra y problemas de agua potable”.

Para realizar este megaproyecto son necesarias 20 nuevas presas de almacenamiento y 15 derivadoras, además de construir alrededor de 900 kilómetros de canales de conducción. Todo esto, más la obra de las zonas de riego agrícola, representan alrededor de 5,600 millones de dólares, esto es alrededor de 73 mil millones de pesos, que son palabras mayores; no obstante quienes elaboraron el proyecto manejan que tendría una tasa interna de retorno (rentabilidad real) de 10.75% (no tengo elementos para analizar a fondo esta tasa de rentabilidad esperada).

Ahora bien, en el mapa adjunto que muestra la magnitud y localización de la grave sequía que está afectando a la mayor parte del territorio nacional, puede observarse que abarca a prácticamente toda la Sierra Madre Occidental, donde se originan los escurrimientos fundamentales que alimentan al Río Santiago, ubicado principalmente en Nayarit, por lo que se corre el riesgo de que no existan los niveles de escurrimiento, seguramente estimados con datos históricos, que se asumen para las estimaciones de disponibilidades de agua que podrían llevarse de Nayarit hasta Sonora.

Por otra parte, es muy importante tomar en cuenta los movimientos sociales, cada vez más fuertes en contra de las presas, los cuales consideran que se trata de obras que trastocan los ecosistemas aguas abajo, acabando con gran parte de la biodiversidad que caracteriza por ejemplo a los humedales o esteros; en este caso, a la costa de Nayarit. Además de que ya son varias las presas que retienen agua con fines de generación de electricidad sobre la cuenca del Río Santiago: serán cinco cuando entré en operación la hidroeléctrica de “La Yesca”, a fines de este año.

En síntesis, megaproyectos de ese tipo, de trasvase de cuencas mediante grandes obras hidráulicas, son altamente onerosas, afectan ecosistemas y, por si fuera poco, ante el avance del cambio climático global no existe certidumbre acerca del éxito o fracaso que podrían tener a mediano o largo plazo.

La mayor parte de la población (72%) y de la economía (80% del Producto Interno Bruto) de México se localiza en el centro y norte del país, donde hay menos agua y con tendencias críticas ante el cambio climático global, esto está dañando estructuralmente la economía mexicana y con graves efectos potenciales en la economía y la salud de grandes zonas y regiones.

Es fundamental replantear todo el “modelo” de desarrollo socioeconómico de México, a través de un proyecto de desarrollo nacional que contemple fundamentalmente el desarrollo de todas sus regiones. Retomar y mejorar sustancialmente, por ejemplo,  la idea de la “Marcha al Mar” que se manejó hace más de 50 años y que nunca se llevó a cabo. Y agregarle la “marcha al sur”, en cuanto a la inversión y el desarrollo de infraestructura. Urge desarrollar las costas, mediante infraestructura portuaria y cambiar el patrón alimentario del mexicano, haciendo que consuma más productos pesqueros.

La agricultura y la ganadería extensivas, de gran consumo de agua, están condenadas a la extinción, ahora debe buscarse la adecuada dosificación del agua para evitar que se continúe desperdiciando por el atraso tecnológico de estas actividades. Incluso aplicar los nuevos paradigmas de la agricultura protegida y la agricultura urbana.

Nayarit no puede vender su agua (artículo 27 de la Constitución de los EUM), porque es propiedad de la nación y si pudiera tampoco debería hacerlo, más bien lo que debe hacer es desarrollar un modelo propio de aprovechamiento integral del recurso hidráulico, mediante sistemas de producción que hagan compatibles la agricultura, la ganadería y la acuicultura.

Los desarrollos tecnológicos ya existen, lo que hace falta es adaptarlos a la realidad geográfica, social y económica de la entidad y aportar más alimentos agrícolas, pecuarios y acuícolas para el desarrollo nacional.

Mayor información y abundamiento: http://aguadenayarit.blogspot.mx

El autor de este artículo, Raúl Pérez Gonzalez, es economista y académico de la UAN

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