El beso del poeta...

>“El viejo es puto y el Peje muy hombre, por eso no se dejó dar el beso”, me dice Antonio al otro lado del teléfono. Suelto la carcajada. Le digo que me ha impactado ese gesto del poeta Javier Sicilia ante los candidatos presidenciales y mi amigo reclama mi exceso de sensiblería. “A todo mundo le parecerá una mamada”, explica.

¿Cuántos de nosotros escuchamos a nuestros adversarios? ¿Cuántos estaríamos dispuestos, no digo a un beso, a un abrazo al menos a quien voluntaria o involuntariamente nos ha ofendido?

Reunidos el lunes 28 quienes han sufrido la violencia en carne propia hablaron fuerte a los candidatos presidenciales. Muy fuerte y a todos. Pero no les impidió sellar el encuentro con un abrazo, con un beso a Josefina y a Peña Nieto. “Volvió a quedar claro que el néctar de este movimiento parido por la muerte es la vida”, escribe hoy Ciro Gómez Leyva.

No hace falta ser poeta. Tampoco es necesario ser católico. Ni perder un hijo en el torbellino estúpido de la violencia de estos días, como  sucedió a Sicilia. Así, con nuestras penas y agravios, al menos podemos escuchar a los otros, a los adversarios, a los que piensan distinto.

 

El autor de este artículo, Jorge Enrique González Castillo, es periodista, editor, publicista y encuestador nayarita 

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