Para el Centenario de Nayarit en 2017, no bastarán las luces, las bandas y los cantantes

>Que si la familia de Peña Nieto vino de puente a Riviera Nayarit para festejar anticipadamente el 96 aniversario del estado de Nayarit, que se conmemora este 5 de febrero. No lo sé. Que si autoridades, centros de educación superior y organizaciones civiles llevan tiempo trabajando en sus respetivos campos para festejar en cuatro años el primer Centenario de Nayarit. Tampoco lo sé. Hace un año, en este mismo espacio di cuenta de la indiferencia total ante el 95 aniversario de la entidad: ni cuetes ni banda ni discursos. Nada. Los pesimistas indican que tenemos una edad cronológica de 96 años, pero una edad mental tal vez de sólo 8. No cuento con elementos para aceptarlo. Los optimistas de siempre nos asignan una edad mental milenaria, creyentes de los milagros sexenales. Mi razón me impide creerlo. Otros, irónicos, dicen que tenemos un pasado largo y una historia corta. Pasado glorioso y presente de pesadilla. Décadas tiradas a la basura. Nos remiten a lo que otros estados de similar potencial al nuestro han logrado en el mismo tiempo. Aún recuerdo mi paso por la Secretaría de Gobernación, donde un alto funcionario confundía a Nayarit con Colima. Un gobernador de ironías desbordante decía que Nayarit era el cabuz de la nación. Otro, crudo, decía que no servíamos ni para criar puercos. Y uno tercero, en privado, admitía que ambos tenían la razón. No sé si escuché algún día decir a Pedro López González que no habíamos superado la marca histórica que nos dejó nuestra “madrastra Guadalajara”. También tuve los sueños que todos soñamos en sexenios efímeros: El Nuevo Nayarit, el turismo que vencería todos los males, las varias cosechas en las zonas de riego, el desarrollo en todas las regiones, la economía pujante. Para desgracia, los sueños sueños son.  Y de todos hemos despertado un poco peor. Infundados los sueños, incongruentes los planes, sin visión las acciones, deshonestas las obras. Los pesimistas que enferman, los optimistas que generan infinita ternura, los irónicos que molestan, los francos que incomodan, los realistas equilibrados, todos, necesitamos un pacto, como el que se ha firmado a nivel nacional o uno de mayores alcances, para construir un Nayarit de 100 años de edad cronológica y mental. Necesitamos investigar, estudiar, redescubrir y difundir nuestro pasado. Con honestidad, nombrando mitos a los mitos y hechos a los hechos. Necesitamos hacer un diagnóstico con rigor científico. Contamos con información económica, demográfica y geográfica en cantidades suficientes, como nunca antes, pero no la conocemos, menos la utilizamos. Dejemos atrás los análisis a la medida, hechos sobre las rodillas. Necesitamos buscar los puntos de encuentro de nuestro plan a mediano y largo plazo y sentar las bases para alcanzarlo. No bastarán las luces, la pirotecnia, las bandas, los cantantes, los invitados especiales para celebrar nuestro centenario en 2017. Quedan mil 459 días. Tal vez alcancen.   Foto: Daniel Stoichev

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