Sergio Aguayo: Nayarit está en el filo de la navaja, está rodeado por la violencia criminal

* ”Es zona de paso, esa es su fortuna hasta ahora… No hay fórmula mágica para acabar con el crimen organizado”, asegura el experto en seguridad

Tepic.- Para el intelectual Sergio Aguayo, Nayarit y Tepic están “en el filo de la navaja, están rodeados por la violencia criminal, es zona de paso, esa es su fortuna hasta ahora”.

En entrevista con NAYARITENLINEA.MX le explico que de 2010 a 2012 algo rompió el equilibrio en Nayarit y se desató la violencia en las calles, pero que el actual gobierno estatal presume de haber contenido.

“Muy probablemente tomaron algunas políticas que fueron positivas, no hay que descalificar tampoco el papel del estado, pero no basta, no es suficiente”, sentencia el experto en seguridad.

“Tiene uno que entender lo que pasa entre el crimen organizado, estado, sociedad y factores internacionales, ese cuadrángulo está constantemente moviéndose y no hay fórmula mágica para acabar con el crimen organizado, hay acciones que lo atenúan, pero no hay solución en el corto plazo”.

El profesor del Colegio de México y de la Universidad de Harvard, lamentó también que en Nayarit tenga el último lugar en la lista del sistema nacional de investigadores y no haya quien analice y proponga la solución a estos y otros problemas.

Pero, ¿quién es Sergio Aguayo, quien estuvo en Tepic invitado por el alcalde Leopoldo Domínguez para dictar una conferencia sobre seguridad y paz?

DE PANDILLERO A INTELECTUAL

La sentencia de muerte dictada por un paramilitar a quien había vencido en una pelea a golpes, hizo que el joven pandillero huyera desde Guadalajara a la Ciudad de México, donde se refugió becado en una escuela de élite y más tarde se transformó en un intelectual.

Politólogo, académico, investigador, periodista, activista, experto en seguridad pública, derechos humanos y democracia, Sergio Aguayo Quezada nació hace 68 años en La Ribera de Guadalupe, un pequeño pueblo jalisciense, para después ser llevado por su familia a Guadalajara a vivir en el barrio bravo de San Andrés, donde fue integrante de la pandilla “Los Vikingos” que primero enfrentó a la Federación de Estudiantes de Guadalajara, --la temible FEG-- y al sistema gubernamental de aquella época, para luego ser semillero de guerrilleros.

Corrían los años sesentas y al tiempo que estudiaba la preparatoria, también trabajaba de ayudante a bordo de un camión de carga “rabón” que transportaba y distribuía jabones entre Guadalajara y Puerto Vallarta pasando por Tepic.

Precisamente esta época es relatada magistralmente en su libro “La Charola”, donde “pude entender las fuerzas que me desarraigaron y que destruyeron mi mundo adolescente”.

Hoy, más de 50 años después de aquella etapa juvenil, Aguayo Quezada estuvo de regreso en la capital nayarita donde presentó en la UAN el último de sus 29 libros –“De Tlatelolco a Ayotzinapa, las violencias del estado”- y dictó una conferencia magistral sobre violencia y paz, invitado por el Ayuntamiento de Tepic.

En este libro coyuntural el autor asegura al abordar el tema de la violencia, que “nadie nos regalará la tranquilidad, la tenemos que conquistar con la pasión y con la razón”.

"¿Qué me vas a preguntar?", me dijo este hombre, líder de opinión, referente del México actual, mil veces entrevistado por medios nacionales e internacionales, como previendo que un periodista de la ultra-provincia como yo, le fuera a cuestionar tonterías.

¿En serio quiere que le adelante las preguntas?, le atajé hablándole de usted, como para advertirle que la entrevista iba en serio.

"Nomás dime con qué tema vamos a iniciar para poder preparar mi respuesta".

Ok –pensé--, a Sergio Aguayo se le puede conceder eso y más.

Con guayabera, para tolerar los 32 grados de la primavera tepicense, quien también ha estado por 15 años ante las cámaras de Canal Once en su programa “Primer Plano”, pasando por el Noticiero de López Dóriga (antes del veto de Televisa) o por la mesa de análisis de Carmen Aristegui (antes de la censura de MVS), se sintió cómodo el resto de la entrevista y le gustó que inicialmente se le preguntara sobre sus orígenes.

“NO MATÉ A NADIE PORQUE TUVE SUERTE”

Tan buen estudiante fue aquel joven licenciado en relaciones internacionales del Colegio de México, que se fue con otra beca a Estados Unidos para cursar la maestría y el doctorado en la rancia universidad privada Johns Hopkins de Baltimore, dedicada a la investigación. Eran los setenta y del “Vikingo” casi guerrillero ya no quedaba nada.

Pero si de algo se enorgullece Sergio Aguayo es de haber conservado su independencia desde aquellos años de formación hasta ahora. Asegura que no responde ni depende de interés político o económico alguno.

Sin embargo lo han acusado de haber trabajado para la antigua oficina de seguridad nacional mexicana y hasta de haber sido agente de la CIA, temas que él niega rotundamente. De hecho, salió victorioso de un juicio que resolvió la Suprema Corte contra quien lo señaló de espía estadunidense.

También se le nota el orgullo de ser profesor de la Universidad de Harvard, gracias a la alta evaluación dada por sus alumnos del primer curso al que fue invitado en esa otra prestigiada institución norteamericana. Fue un curso de posgrado sobre violencia en la región.

Y es que si alguien sabe de violencia es el doctor Aguayo: “Yo he vivido cerca de la violencia, la he sentido, yo me he enfrentado a golpes… No maté a nadie porque tuve suerte, si lo hubiera hecho no estaría aquí”.

Al recordar un estudio sobre la violencia en Morelos llamado “La carretera de la muerte” que molestó al gobierno de ese estado, le recordé que muchos se han enojado con él.

-- Seguido se molestan con usted.

-- Sí seguido (acepta sonriendo). Desde el presidente de la república hasta algunos gobernadores…

-- El expresidente Salinas se enojó una vez con usted…

-- Salinas se enojó, pero se enojó muy feo. Insinuó que yo trabajaba al servicio de potencias extranjeras y le respondí.

“MIS TEMAS GENERAN IRRITACIONES”

Me sigue explicando sus teorías sobre el crimen organizado en diferentes regiones de México pero yo prefiero seguirle lanzando provocaciones.

-- ¿Qué pensó cuando lo invitaron a dar una conferencia a Tepic a donde no venía desde hace muchos años?

-- Primero vi cómo estaban los índices delictivos…

Ambos nos reímos, él por su franqueza y yo porque creí que bromeaba, pero luego me aclaró que no estaba bromeando, que efectivamente revisó esos datos antes de decidir si venía o no aquí.

“Primero revisé porque en el oficio que yo tengo, vamos, este año me han agredido los del Partido Verde con desplegados…”

-- No es para menos, se lo quiere usted acabar al Partido Verde, le digo con tono sarcástico al recordar sus fuertes denuncias contra ese instituto político.

-- Son unos corruptos, yo digo que son unos corruptos y como que “no muy les gusta”, usando un término chiapaneco.

-- Qué poco aguantan…

-- Y el gobernador de Veracruz, otra fichita que logró que me corrieran del periódico El Dictamen después de 15 años de colaboraciones… No quiero dramatizar pero…

-- Sí hay un riesgo para usted.

-- En los temas que yo manejo se generan irritaciones, porque yo tengo muy claro cuál es mi papel, no solo por lo que creo, sino por lo generacional.

“Mis mayores se han ido muriendo, Carlos Monsiváis, Miguel Ángel Granados Chapa, por tanto, pues ya me acerco a los 70 años y tengo claro cuál es el papel que estoy jugando en un momento en el cual hay un esfuerzo por controlar a los medios de comunicación y a la voces críticas, como el caso de Carmen Aristegui con quien yo estaba y nos corren”.

“Tengo que ser consciente del entorno, del México en el que me estoy moviendo”, asevera en tono grave.

Concluye relajado: “Pero también la invitación me la hizo el alcalde de Tepic, Leopoldo Domínguez, quien tiene una buena reputación en México y me pareció adecuadas las condiciones y dije, vamos a Tepic… Además me acordaba del pescado sarandeado y de los cocteles de mariscos maravillosos”.

Deja tus comentarios