“Estás que te vas, que te vas, que te vas y no te has iiiiidoooooo”, cantaremos en unas horas, a punto de la cena.
Jorge Enrique González
Podrías volver, 2011, pero no vuelvas por orgullo simplemente…
La fuga, persecución y captura de Gallina en Islas Marías
Gallina. Sí, Gallina. Así se llamaba. Desde que llegó presa. Veinte años sin su nombre. Mamá, la llamaban sus dos hijas. Gallina, todos los demás: presos, carceleros, enamorados.
La mujer de los pechos fosforescentes en la Venta Nocturna de Liverpool
Sus pechos son imán para los ojos. Poseen vida propia, fosforescencia, luciérnagas sedientas.
La otra historia del indocumentado que vino a basificarse
¿Dónde están los amigos? ¿Dónde los periodistas que diario querían declaraciones? ¿Dónde los proveedores amables? ¿Dónde las sonrisas y halagos de los subordinados?
La increíble y triste historia de las 74 pruebas de que la gratitud ha muerto
"¿Qué has hecho para merecer tanta humillación?”, le preguntó a la imagen de sí mismo reflejada en el espejo mientras se jabonaba para rasurarse ese lunes de octubre.
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Jorge Enrique González
