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El respetable público en los tendidos de la plaza El Recuerdo de Ahuacatlán, no sólo se divirtió con una tarde de toros calificada por la agencia de noticias española EFE como “memorable”, sino también con una auténtica mojiganga de manguerazos de agua y “olas” futboleras alentadas por el gobernador Ney González quien alternó en protagonismo con los matadores y compartió cartel político con Antonio Echevarría Domínguez y Liberato Montenegro Villa, cada quien en su apartado y rodeados de su respectiva cuadrilla de seguidores.
LOS VILLAMELONES DEL SEXENIO
Quien llegó primero fue Echevarría, seguido de su hijo Antonio, el diputado perredista Carlos Hernández “El Talibán” y el panista Polo Domínguez entre otros. Diez minutos después llegó el gobernador con un séquito de presidentes municipales, diputados y funcionarios: “Los villamelones del sexenio”, dijera un amigo mío.
Eso sí, los legisladores del magisterio optaron por acompañar a su líder, quien prefirió alejarse del palco de honor y se fue a sentar justo en el límite izquierdo de sombra y sol. Llamó la atención también que el ex regidor Arturo Montenegro estuviera con los toñistas en lugar que con su padre.
Cual toros tardos, el procurador Héctor Béjar y el secretario técnico Filiberto Delgado no alcanzaron a entrar en la corte del gobernador y no traían boletos. Béjar no tuvo problemas para acceder escoltado por agentes de la PEI, pero el profe Fili creo que finalmente no entró.
En zona de sombra, separados apenas por ocho asientos quedaron Ney y Toño. Gobernador y ex gobernador se brindaron un intercambio de saludos “de lejecitos”.
EL BRINDIS, EL BOLO DE LAYIN Y LAS MULAS DE MORENO
El primer toro de la tarde fue para el rejoneador Rodrigo Santos quien tuvo una faena limpia. Pero el espectáculo también se daba en las tribunas. Toño Echevarría García se levantó y quiso brindar con Manuel Narváez: “¡Salud, mi diputado presidente!”. El líder del Congreso de momento no supo qué hacer y volteó a ver a Ney como buscando su aprobación para aceptar el inesperado brindis; nervioso, no encontraba su vaso y cuando finalmente lo encontró le respondió al joven Echevarría con un tímido “salud” para enseguida nuevamente voltear medio asustado, como todo un mozo de estoques, hacia donde estaba el gobernador.
Pero Ney ni cuenta se dio del brindis, pues estaba entretenido vacilando con el presidente municipal de San Blas, Hilario Ramírez el famoso “Layin”. Seguramente le decía “¿a qué horas vas a aventar el bolo?” y tras de ver los preciosos caballos del rejoneador, “te hubieras traído tu caballo de 250 mil dólares”. Y es que “Layin” fue noticia nacional cuando el día de su toma de protesta “partió plaza” montado en un costoso caballo europeo para luego aventar monedas a los asistentes al evento. “Hay que ir a sentarse cerca de Layin a lo mejor avienta bolo”, me recomendaron.
Otro que llegó tarde y no logró acomodarse en la primera fila, fue el presidente municipal de Tepic, Roberto Sandoval. Pero su presencia se notó porque mandó pedir a la banda de música la canción “Las Mulas de Moreno” que fuera tema de su campaña y enseguida imitando al diputado Lolo Galindo, comenzó a repartir bolsas de churritos para regocijo del respetable y sobre todo del de la canasta de los churritos.
QUE LLUEVA PAREJO… A MANGUERAZOS
Mientras se esperaba la segunda lidia a cargo del diestro Rafael Ortega, salieron los mozos de la plaza a regar el ruedo pues la arena estaba muy suelta. Fue entonces cuando Ney quiso que también regaran al público para mitigar el calor como ya había sucedido el año anterior. La orden estaba tardando en ejecutarse y el gobernador estaba comenzando a molestarse. Cuando por fin comenzaron los chorros de agua a mojar al público, Ney se puso de pie y gritó con todas sus fuerzas “¡Qué llueva parejo para que nos mojemos todos!” al tiempo que su brazo giraba para darle énfasis a su frase.
El maestro Liberato agachó la cabeza para cubrirse del agua lo más que pudo con el sombrero que portaba, muy molesto por la rociada. Y cuando los manguerazos se suspendieron al llegar al palco de honor, la gente comenzó a gritar “¡gober, gober, gober!”. Ney, extasiado y sabiendo que ya era el centro del alboroto en la plaza le indicó al mozo de la manguera que terminara con el amago y que también a él lo mojara. Y así fue, lo mojaron y el público lo ovacionó.
“¡Esto no es una corrida es una mojiganga!”, exclamó encorajinado un experto aficionado taurino al calificar de burla, sátira, cosa ridícula lo que estaba pasando, para luego agregar: “Los manguerazos ¿serán una aportación de Ahuacatlán a la fiesta brava?” Seguramente habrá una nueva clase de mozos de plaza que bien podrían llamarse “rociadores” o “manguereros”.
AH, POR CIERTO…
Se lidiaron seis toros de la ganadería de Rafael Mendoza, bien presentados y magníficos en su comportamiento, con vuelta al ruedo en el arrastre del quinto. El ganadero también dio la vuelta al ruedo. El rejoneador Santos se lució en todo a caballo. Fue premiado con las dos orejas y rabo, y dos orejas. En lidia ordinaria, Ortega, dos orejas y rabo, y dos orejas y rabo en tarde redonda. El venezolano Leonardo Benítez no se dejó ganar la pelea: dos orejas, y dos orejas y rabo.
Muy benigno el juez de plaza: Doce orejas y cuatro rabos… faltaron las creadillas.
GALERIA FOTOGRAFICA
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