>Washington.- El impacto de la recesión en Estados Unidos ha condenado a poco más de 46 millones de ciudadanos a vivir en la pobreza, “el número más grande en los 52 años desde que los reportes de pobreza se han publicado”, según la Oficina del Censo.
Al mismo tiempo, el número y porcentaje de gente viviendo en “pobreza extrema”, ha alcanzado cifras récord desde 1975, con casi 21 millón de ciudadanos viviendo con un total de mil 672 dólares al año o familias de cuatro integrantes con un ingreso anual de 11 mil 157 dólares.
La forma en que la crisis económica y el desempleo han impactado la vida de millones —pero, en particular, a las minorías hispana y afroestadounidense—, da la medida de un fenómeno profundamente antidemocrático en el que, como casi siempre, los más pobres y los menos preparados, se llevan la peor parte de la caída. Según las cifras del censo, el número de hispanos que han quedado atrapados en la pobreza asciende a poco más de 13 millones.
Tan sólo en un año, de 2009 a 2010, el número de hispanos que ingresaron a las filas de los pobres llegó a los 893 mil, una cifra que deja en evidencia el elevado precio que ha pagado esta minoría durante la recesión. Junto con la comunidad hispana, los afroestadounidenses, cuya cifra de pobres aumentó en 731 mil en ese mismo lapso.
En términos generales, el número de pobres en EU aumentó en 2.6 millones entre el 2009 y el 2010. “En términos comparativos, el crecimiento entre la comunidad hispana ha sido enorme”, aseguró Arloc Sherman, del Centro para el Estudio de Prioritarias Presupuestarias (CBPP por sus siglas en inglés). “Entre otras cosas porque, como casi siempre, durante las recesiones los menos preparados se llevan la peor parte y porque la crisis ha afectado principalmente a sectores como el de la construcción donde la comunidad hispana tiene una importante presencia”, añadió.
Entre los más afectados, los más débiles, ya que en términos absolutos los niños de la comunidad latina, lastimados por la pobreza, alcanzaron el 37%. En medio de una recesión que se resiste a abandonar el tejido productivo y social, el aumento de la pobreza ha obligado a millones a vivir hoy de las “Food Stamps”, a multiplicar turnos o empleos, a sobrevivir en medio de la zozobra económica y laboral, a renunciar a beneficios indispensables como el seguro médico y a retrasar la emancipación de los hijos que se quedan atrapados en la casa de sus padres ante la falta de oportunidades.
En medio de este fenómeno de pobreza, que parece haber llegado para quedarse, los expertos han coincidido en la necesidad de que el actual debate sobre la reducción del déficit en el Congreso ponga de relieve el elevado costo que ha pagado la clase media y las minorías.
“Queda más en evidencia la necesidad de que, en el debate sobre la reducción del déficit, se haga un mayor esfuerzo en el tema de las exenciones fiscales que han beneficiado a las grandes corporaciones o a los multimillonarios, mientras la clase media es la gran olvidada”, consideró Jared Bernstein, del CBPP.
El jueves de la semana pasada, el presidente Barack Obama anunció ante el pleno del Congreso una iniciativa que, en caso de recabar el consenso bipartidista, creará las condiciones para rebajar impuestos y crear millones de empleos mediante inversiones en infraestructura por un total aproximado de 445 mil millones de dólares.
La propuesta, que el presidente ha presentado en medio de una situación de emergencia nacional, contempla la posibilidad de inyectar recursos en la construcción de puentes, carreteras, escuelas y otras infraestructuras.





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