>• De origen mexicano, ha trabajado para la NASA en Estados Unidos; ahora, busca cambiar de aires
Washington.- Pocas veces un presidente de Estados Unidos te susurra al oído que el país te necesita. A menos, por supuesto, que seas un personaje con una biografía excepcional, como la del astronauta de origen mexicano José Hernández.
“Me dijeron que el país necesitaba a gente como yo. Me animaron para que me presentara como candidato demócrata al Congreso”, dice Hernández al evocar el encuentro en privado con el presidente, Barack Obama y su esposa, Michelle.
Corría el mes de septiembre. Obama protagonizaba un esforzado intento de reconciliación con la base electoral hispana desde el Congressional Hispanic Caucus Institute (CHCI), mientras desde sus cuarteles de campaña de Chicago se dilucidaba la estrategia para la reelección, en noviembre del 2012.
Una estrategia que pasará, obligadamente, por la reconquista de un amplio espectro de minorías como la negra, la judía, la hispana, la comunidad gay y el codiciado sector de los independientes.
“Recuerdo que le dije al presidente Obama y a su esposa que no me podía comprometer. Les pedí que me concedieran un tiempo porque necesitaba consultarlo con mi familia. Porque en mi familia somos una democracia”, aseguró Hernández.
La familia votó mayoritariamente a favor de su candidatura al Congreso para el Distrito 10 de California.
“La verdad es que tanto mi esposa como mis hijos desean regresar a California para estar más cerca de sus abuelos”, reconoció José, para dejar al descubierto el poderoso móvil detrás de aquel consenso, así como los poderosos lazos de familia que han marcado la vida y la carrera de este astronauta que, a partir de hoy, aspira a ocupar un asiento en el Congreso de EU.
Hernández es un amante de los maratones, lo que revela mucho de sus orígenes y su personalidad. La carrera contra el destino que se impuso desde niño, cuando corría por los campos de cultivo de Stockton, California, lo llevó primero hasta la NASA, donde ocupó cargos operativos y en el 2009 participó en la misión 128 del Discovery a la Estación Espacial Internacional, volando más de 5.7 millones de millas en 332 horas y 53 minutos.
Ahora se ha empeñado en conseguir el triunfo y ocupar un escaño en el Congreso de EU por el Distrito 10 de California.
“Estoy muy optimista y contento con esta candidatura. Y a pesar de que ésta va a ser una carrera difícil, y de que necesitaremos más de 4 millones de dólares tan sólo en propaganda, estoy dispuesto a dar la batalla porque creo que el Congreso necesita de una mayor presencia de los hispanos, que nos hemos convertido en la principal minoría demográfica en el país”, aseguró Hernández, en alusión a los más de 50 millones de latinos en el censo y a los casi 15 millones en el padrón electoral de Estados Unidos.
A pesar de que los vientos nunca soplaron a favor de José Hernández (sus padres pensaban que sólo serían capaces de darle una carrera a su hijo mayor, Salvador), su empeño en los estudios le valió el reconocimiento y las becas que finalmente le permitieron salir adelante.
“Recuerdo que una vez estaba en un campo de cultivo escuchando la radio y me enteré de que la NASA había elegido a Franklin Chang-Díaz, el primer candidato a astronauta de origen hispano. Desde entonces me propuse convertirme en astronauta”, recuerda este ingeniero egresado de la Universidad del Pacífico de Stockton y de la Universidad de Santa Bárbara.
Sangre michoacana
Hijo de un matrimonio de inmigrantes que llegaron desde Michoacán para forjarse un futuro en los campos de cultivo de fresa de California, José Hernández, quien no dominó el inglés sino hasta los 12 años, se propuso ser parte de la última generación de exploradores de la NASA que viajarían y cumplirán misiones de larga estancia para hacer realidad los viejos sueños de la conquista espacial.
Hoy, a sus 49 años, el siguiente desafío de Hernández, es el Congreso de EU. “¡Ya basta!”, soltó el astronauta, al argumentar las razones detrás de su decisión de dar un salto a la política.
“Ya es hora de poner gente en el Congreso para que solucione los problemas que hoy afectan a millones. Yo soy un ciudadano ordinario. Yo sí sé lo que cuesta un galón de leche. Yo sé lo que cuestan los estudios de un muchacho en la universidad. Hoy hay muchos que están desempleados y que necesitan una ayuda urgente. Por eso he decidido entrar en política”, asegura quien encarna la prueba viviente del sueño americano que hoy comienza a difuminarse, en medio de una crisis sin precedentes desde la década de los 30.
Últimamente, la gente no ha dejado de preguntarle a José Hernández si acaso está preparado para saltar a la política.
Lo cuestionan sobre, si acaso, estará a la altura de un lugar como el Capitolio, cuando él sólo ha recibido una formación académica para llegar al privilegiado y selecto club de los astronautas.
“Yo sólo quiero recordar que trabajé durante 14 años con el Departamento de Energía y, dos de estos años, en Washington. El año pasado me lo pasé en la NASA. Trabajé en la oficina de asuntos legislativos, representando a la NASA, desarrollando la política de exploración del espacio con los legisladores.
“Así es. Quien crea que no conozco el trabajo legislativo en el Capitolio o que no tengo experiencia sobre cómo funciona Washington, creo que están muy equivocados y lo voy a demostrar cuando resulte electo”, asegura José mientras se prepara para la que quizá sea una difícil, pero no imposible, batalla frente a la voluntad de un hijo de inmigrantes mexicanos acostumbrado a los retos y a los obstáculos pero, sobre todo, a las proezas que han hecho de la suya una biografía de excepción.





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