>México.- Defendiendo al cavernícola es una obra que se pinta sola para la numeralia. La escribió el estadounidense Rob Becker y él mismo la actuó durante 11 años y medio en varias ciudades de Estados Unidos, incluyendo Nueva York (tiene el récord Guinness de más representaciones en Broadway para una obra no musical).
Cierto día, un empresario islandés, dueño de Mogul Theatre Productions —con oficinas corporativas en Manhattan, Shanghái, Berlín y Reikiavik— le preguntó a Becker si estaría interesado en vender los derechos de la obra.
El autor soltó la carcajada y dijo que sí, pero que quería 25 millones de dólares, pensando que era una cifra estratosférica. Y se los dieron. Actualmente, la obra está montada en 150 ciudades de 30 países, en todos los continentes.
En México ya cumplió 3 mil 400 representaciones en 10 años, y la han visto alrededor de medio millón de personas, según cálculo del actor César Bono, confirmado por Ocesa. Bono ha interpretado la mayor parte de las 3 mil 400 representaciones (incluidas más de cien en ciudades del interior de la República), pero desde julio del 2010 alterna funciones con Fernando Lozano, luego de sufrir un preinfarto.
¿Le interesa superar el record de Rob Becker?
La verdad, no. Lo que me interesa es la función diaria. Te podría decir que la función de ayer ( 5 de enero) ha sido la mejor en 10 años y dos meses que llevo representándola. Es increíble la vigencia del texto.
¿Qué tanto ha cambiado usted desde que inició esta aventura?
Empecé siendo papá y ahora ya soy abuelo, tú dirás si existe o no alguna diferencia.
La obra también tiene un récord de peticiones de matrimonio, ¿cierto?
A mí me han tocado 14 galanes que le han ofrecido el anillo de compromiso a sus chavas en pleno escenario; la más reciente fue en Tijuana, hace como mes y medio. A Fernando (Lozano) le ha sucedido dos o tres veces. Aparte de que Érik Rubin (músico) le dio el anillo a Andrea Legarreta (actriz) en una obra de teatro, no sé que algo parecido haya sucedido en otras obras.
Siguiendo con la numeralia, ¿podría hablarse de 100 películas a lo largo de su carrera?
Sí, fácil. Sin contar los videohomes. Yo llevaba mentalmente la cuenta de las películas en las que he participado, y luego empecé una división con los videohomes, pero de pronto me perdí y ya no sé cuántas películas y videohomes son en total. Con decirte que hubo una vez que, en el mismo día, me las ingenié para ir a la filmación de dos películas y un videohome. Era una chamba muy buena.
¿Por qué tuvo tanto éxito el cine de ficheras en su época?
Yo no le llamaría cine de ficheras, porque en la mayoría de las que yo hice no había ficheras. Era una fórmula efectiva de cómicos y guapas. Nuestros paisanos del otro lado de la frontera siguen viendo ese cine en sus casas. A mí se me ha acercado gente para decirme: “En tal película usted decía esto y Zayas le contestaba esto otro, y luego llegaba Tun Tun y decía tal cosa”.
Stephen Hawking declaró hace poco que la mayor parte del tiempo se la pasa pensando en mujeres.
¡Pues claro! Decía el Jorge Arvizu, “El Tata”, que esas actrices en vez de excitarte te hacían enojar porque no eran para ti. Si ahorita se hicieran películas con Arath de la Torre o con Los Mascabrothers y chavas guapas, volverían a funcionar.
Un número más: 45 años de carrera artística de César Bono, ¿verdad?
Un poco más, pero en 2012 estoy cumpliendo 45 años de cobrar mi primer sueldo. Fue en Telesistema Mexicano, actualmente Televisa, en un programa de 1967 que se llamaba Audiovisualización 30.
Un nombre muy feo, ¿no cree?
Pero estaba bueno. Lo hacía Ignacio Merino Lanzilotti; había rock y jazz con el trío Los Monjes y, además, un grupo de poesía coral, que era donde yo intervenía.
¿También hizo teatro serio?
Todo el teatro es serio. Participé en el Teatro de la Nación, que era del gobierno. Hice a Shakespeare. También Malcolm contra los eunucos, en 1973, que se llevó todos los premios de ese año.
¿Cuánto duraban sus reventones de joven, sin dormir?
Dos o tres días.
¿Cuánto tiempo llegó a jugar futbol o tenis sin parar?
Tenis llegué a jugar de 10 de la mañana a cuatro de la tarde. Futbol, tres o cuatro partidos en un día.
¿Qué recuerdo extraño le viene a la mente luego de 10 años de “Defendiendo al cavernícola”?
Una vez me aventaron un sombrero y un puro al término de la función, como si hubiera cortado orejas en una plaza de toros.
¿Ya vio el monólogo de Héctor Suárez Gomís?
Sí. Magnífico. Y como admiro a los autores, a él lo pongo en otro apartado. Igual que Odín Dupeyrón, que también está excelente.
¿Quién es su cómico mexicano favorito?
Son muchos: Pardavé, Cantinflas, Héctor Suárez papá. Luis de Alba es un superdotado; trabajé con él en cabaret y me tocó ver cómo gozaba el público con él.
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