>Tegucigalpa.- Un incendio en una cárcel hondureña causó la muerte de por lo menos 300 presos, muchos de los cuales quedaron atrapados en sus celdas.
Los prisioneros "murieron calcinados o asfixiados por los gases provocados por las llamas en el interior de sus celdas, que estaban aseguradas con candados", dijo Josué García, vocero de los bomberos de Comayagua, ciudad a unos 140 kilómetros al norte de Tegucigalpa donde a las 22.50 del martes se registró el incendio.
"Lamentablemente no pudimos sacarlos por no tener las llaves a mano y no hallar al guardia que las portaba", agregó.
El sargento de los bomberos Ricardo Granados indicó que con herramientas especiales sacaron los cuerpos atrapados en las literas mientras que el comisionado nacional de derechos humanos, Ramón Custodio, sostuvo que "hay escombros mezclados con cuerpos humanos en el interior de las celdas".
En la cárcel, con capacidad para 400 presos, había 852 reos. Al pasar la lista en la madrugada faltaban 356.
Unas 1.000 personas trataron de romper los candados de los portones de la prisión pero la policía los dispersó con gases lacrimógenos. El canal 5 de televisión mostró imágenes de familiares de las víctimas arrojando piedras a los policías.
"Los policías no nos dejaban entrar para ver a nuestros seres queridos", dijo llorando a The Associated Press Natalia Juárez, hermana de un reo presuntamente fallecido en el siniestro que se registró el martes por la noche en Comayagua, ciudad a unos 140 kilómetros al norte de Tegucigalpa.
El director nacional del sistema penitenciario, Danilo Orellana, dijo a la AP que "un reo habría causado el incendio al quemar su colchón. Algunos de sus compañeros de celda dijeron que él gritó 'aquí nos moriremos todos' y en cinco minutos todo ardió".
La gobernadora de Comayagua, Paola Castro, dijo en rueda de prensa que minutos antes del siniestro había recibido una llamada telefónica de un interno que le dijo "le voy a meter fuego a esto y vamos a morir todos". No identificó al prisionero ni dio más explicaciones.
Castro trabajó algún tiempo como secretaria en el penal y por eso es conocida por muchos reos. Dijo que de inmediato alertó a los bomberos y la Cruz Roja de lo que podría ocurrir en el presidio.
Ever López, de 24 años, encausado por homicidio y que sobrevivió al incendio, dijo que tras ver el humo "junto a otros reos huimos por el techo, que rompimos con las manos... y gracias a Dios que estoy vivo".
El presidente Porfirio Lobo suspendió de sus cargos a los funcionarios del centro penal y de la administración nacional de cárceles mientras se investiga el caso. Uno de ellos es Orellana, quien afirmó que "soy disciplinado y acepto la disposición presidencial".
El mandatario agradeció a su colega chileno Sebastián Piñera el envío de un contingente de expertos forenses para hacer una rápida identificación de los fallecidos.
Lucy Marder, directora del Departamento de Medicina Forense del Ministerio Público, dijo que la cifra de muertos podría superar los 300 y que su identificación demoraría unas dos semanas.
Un prisionero de 26 años murió en el Hospital Escuela, informó el vocero de la institución, Gerardo Aguirre. Tenía quemaduras en el 80% de su cuerpo. Los restantes prisioneros hospitalizados presentaban quemaduras en el torso, manos y pies.
Las llamas se propagaron rápidamente al quemarse los colchones, ropa y sábanas de los reclusos. El edificio resultó parcialmente destruido.
"De repente alguien gritó 'fuego, fuego, fuego' y sentí miedo y comencé a pedir auxilio junto a mis compañeros de celda", relató a la emisora HRN un prisionero que se identificó como Silverio Aguilar.
Agregó que "por un rato nadie nos hizo caso pero después de unos minutos, que se nos hicieron eternos, un guardia apareció y nos abrió el portón de la celda, que estaba con candado".
En esa celda había más de 60 reos, señaló.
Bertha Oliva, coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos de Honduras, declaró a la AP que el incendio fue "una negligencia inexcusable que refleja la poca sensibilidad y el nulo compromiso del Estado para con los derechos de los prisioneros".
Cientos de familiares acudieron al hospital cercano para averiguar la situación de sus familiares, dijo el jefe de los bomberos de Comayagua Leonel Silva.
El ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, aseguró en rueda de prensa que el gobierno adoptará medidas para mejorar los centros penitenciarios del país, que permanecen en malas condiciones desde hace 40 años y no han sido mejorados por falta de recursos.
"Este es un problema de Estado y en esa forma se resolverá", dijo Bonilla. Agregó que el gobierno suministrará los ataúdes a los familiares de las víctimas y les proporcionará "todo lo que ellos requieran".
En julio de 2010 Lobo declaró un estado de emergencia en nueve de las 24 prisiones de Honduras. Su ministro de Seguridad consideró entonces que las prisiones eran "universidades del crimen" y estaban desbordadas.
Copyright 2012 The Associated Press.
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