Enrique Norten la construcción de una trayectoria

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- Mar 3, 2012

>Puebla.- “El trabajo de la arquitectura no es solamente la obra terminada, es también el proceso que nos permite alcanzar ciertas conclusiones”, dice el arquitecto Enrique Norten, al recorrer en las salas temporales del Museo Amparo la exposición retrospectiva Los límites de la forma, que reúne 26 años y más de 100 maquetas de TEN Arquitectos, despacho que él fundara en 1986.

El arquitecto, que precisamente encabeza las obras de ampliación de este museo poblano, agrega que el trabajo de arquitectura está presente en las maquetas, en las horas de trabajo, en los procesos y en las propuestas para concursos aunque éstas no fueran las obras ganadoras, pues no duda en afirmar que de cien proyectos que se planean, al final se lleva a cabo entre el 10 y el 20%.

“Los arquitectos no somos artistas, sin embargo la arquitectura sí alcanza condiciones de arte” -comenta Norten al hacer un repaso por su carrera-. La arquitectura es una profesión, estamos formados para responder a esas condiciones profesionales, pero hay momentos, algunos, en que la arquitectura alcanza esa condición de arte. Cuando puede ser documento que representa el tiempo, el lugar, que tiene una propuesta estética que le proporciona tanto al creador como al espectador la capacidad de sorprenderse, de aprender algo nuevo y poder entender el mundo de otra manera; cuando eso pasa se pueden entender las obras de arquitectura como obras de arte”.

El primer proyecto de arquitectura que se presenta en el Museo Amparo, Los Límites de la forma, es un recorrido a través de 26 años; comprende 15 proyectos, más de 100 maquetas y material gráfico de gran formato, dibujos y diagramas. La curaduría, a cargo del también arquitecto Alejandro Hernández, quien trabaja con Norten en TEN Arquitectos, está organizada a partir de tres ejes: paisajes, espacios y reinvenciones.

La exposición es descrita por el propio Norten como “una nueva revisión de nuestro trabajo de los últimos años. Toca los temas principales, las preocupaciones fundamentales de nuestro trabajo”.

Esas preocupaciones son múltiples y si bien algunas cambian con los años, otras siempre estarán ahí, reconoce el arquitecto mexicano.

“Las preocupaciones han sido muchas, van alrededor de la arquitectura y alrededor de la ciudad, podríamos desmenusarlas en muchísimas, desde entender a la arquitectura en todos los cambios que está viviendo porque cada vez es más global e internacional, pero al mismo tiempo eso la hace más local; también está la parte tectónica: aprender a construir arquitectura; o las condiciones inmateriales, como lo son la luz y todos los demás sentidos. El trabajo del arquitecto es un trabajo de análisis, de decantar toda esa información, poder entender qué es lo importante en cada casa, y darle espacio y forma”.

La muestra

Tres salas del museo albergan las maquetas y fotografías de proyectos tan diversos como la biblioteca de la Universidad Panamericana, la intervención del Museo del Chopo, el Plan Maestro Xochimilco y Centro de Investigación de Estudios del Agua en Xochimilco, la Universidad de Rutgers en New Jersey, el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad en Guanajuato, la sede del Museo Guggenheim para Guadalajara (que finalmente no se realizó), el museo elevado de Villahermosa o el monumento del 5 mayo que está en construcción y que el curador describe como un proyecto que plantea la monumentalidad de otra manera: “Estamos acostumbrados a pensar en la monumentalidad como una efigie de 300 metros de alto, pero en este caso es un paisaje”.

El tema de paisaje en la muestra apunta a cómo se relaciona la arquitectura con el contexto donde está, e implica temas como sustentabilidad; el de los espacios da cuenta de la forma en que este concepto se hace cada vez más importante, la forma como son tomadas las calles aun cuando muchos pensaron que con los centros comerciales y los celulares la gente ya no tomaría el espacio público. El otro tema -explica Alejandro Hernández- son reinvenciones “porque vivimos cada vez más en una ciudad que ya está hecha; dicen que la ciudad siempre es antigua, siempre está ahí antes de que la ocupemos, pero también, al mismo tiempo, la ciudad está creciendo y hay que reinventar los espacios”.

La cuarta sala de la muestra da cuenta del ambiente de taller, con maquetas de diversas épocas, muchas de ellas hechas totalmente a mano. También forma parte de la muestra un libro de TEN Arquitectos. Sobre la arquitectura mexicana, Norten comenta: “México tiene una enorme tradición de buena arquitectura, algunos de los arquitectos mexicanos tienen la suerte de verse cara a cara con algunos de los grandes arquitectos de cualquier lugar del mundo; tienen la misma estatura. Muchas veces la arquitectura mexicana tiene mayor reconocimiento fuera que en México”. Respecto a su generación, Norten dice que ésta vivió un momento de apertura de país: “Recuerdo en la escuela que México era un país más cerrado. En un principio fuimos muy apartados internacionalmente”.

En ese sentido, Hernández comenta que, así como en las artes plásticas, en la arquitectura hubo una Ruptura: “Si se hacía algo diferente al muro aplanado, estabas fuera de lo que era hacer arquitectura mexicana”.

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