>San José.- Niñas indígenas nicaragüenses menores de 15 años de edad, son víctimas de un negocio de trata de personas con fines de explotación sexual, controlado por mafias del narcotráfico en zona oriental de la frontera entre Honduras y Nicaragua.
Información en poder de la Fiscalía General de Nicaragua reveló que presuntos narcotraficantes compran niñas por 2 mil dólares a familias de escasos recursos de la región limítrofe, y, mediante el mecanismo de matrimonios arreglados, las sacan de suelo nicaragüense con objetivos desconocidos.
“Hay trata de niñas en todo el borde fronterizo de Nicaragua con Honduras en la región del Caribe”, aseguró Mirna Cunningham, presidenta del Foro Permanente para Cuestiones Indígenas de Naciones Unidas.
“Son comunidades bien alejadas donde tiene presencia el crimen organizado y el narcotráfico”, reveló.
Narcotraficantes y otros elementos con nexos con el crimen organizado “están comprando” a niñas con edades que oscilan de los 13 a los 15 años de edad en unos dos mil dólares y se aprovechan de la miseria extrema que persiste en las comunidades.
El sector oriental de la frontera de ambas naciones está habitado mayoritariamente por poblaciones indígenas miskitos, que por tradición han sufrido marginación y registran los más elevados índices de pobreza. Las comunidades viven a ambos lados del río Coco, de unos 300 kilómetros de longitud y que desemboca en el mar Caribe.
Dan la alerta
Autoridades nicaragüenses han alertado de que mafias del narcotráfico compraron favor y silencio en esas áreas y son protegidas por comunidades indígenas. Soldados y narcotraficantes se enfrentaron a balazos en esa remota región en diciembre de 2009, con un saldo de cuatro muertos, varios heridos y al menos 17 detenidos, al descubrirse que un cargamento de 2.5 millones de dólares fue escondido en la zona por los contrabandistas con respaldo de indígenas.
Odett Leytón, directora de la Unidad de Género de la Fiscalía, confirmó a la prensa nicaragüense que se ha desplegado un “trabajo de coordinación” entre los ejércitos de Honduras y Nicaragua para investigar las informaciones sobre la venta de las niñas.
Miedo a hablar
Existe “bastante información sobre esa situación y estamos investigando”, aseguró por su parte Carmen Poveda, directora de la Comisaría de la Mujer en la Región Autónoma del Atlántico Norte de Nicaragua.
Sin embargo, Cunningham advirtió que pese a las denuncias que han planteado, las activistas de la sociedad civil “tienen celo, mucho miedo, mucha reserva de hablar porque son amenazadas por los narcos”.
Wangki Tagni, una agrupación de mujeres que despliega su trabajo en las poblaciones indígenas, denunció que las familias de la zona “prácticamente están vendiendo a las niñas a los narcotraficantes que se las llevan a Honduras o no se sabe a qué lado”.
La región del Caribe de Centroamérica es uno de los más importantes pasadizos aéreos y marítimos de los cargamentos de cocaína enviados desde Colombia a México y Estados Unidos.





Deja tus comentarios