>Washington.- El nacimiento de una nueva “mayoría-minoría” en Estados Unidos pinta un futuro menos blanco y más diverso, donde los hispanos se han convertido en la principal fuerza de cambio demográfico.
De acuerdo con el primer informe elaborado por la Oficina del Censo desde el 2010 para despejar la nueva ecuación demográfica del país, el 50.4% de los infantes menores de un año en EU ya son hispanos, afroamericanos, asiáticos o mestizos. El resto, es decir el 49.6%, entran en la categoría de “blancos no hispanos”, que se han convertido en la nueva minoría.
La nomenclatura utilizada por el censo poblacional de Estados Unidos establece que una población que supera el 50% entra en la categoría de “mayoría-minoría”.
El informe del censo, a partir del sexo, la raza y la edad es el primero que se realiza desde el 2010 y ha tenido en cuenta los nacimientos registrados hasta el 1 de julio del 2011.
A pesar del desplome en el flujo de la inmigración indocumentada, la rápida progresión demográfica de la población hispana en EU la mantiene a la cabeza de las minorías con un total de 52 millones en el 2011.
Aunque la población blanca sigue siendo mayoría en Estados Unidos, el hecho de que por primera vez los nacimientos de las minorías superen a esa mayoría ha conseguido remover entre ciertos sectores conservadores los viejos temores a un cambio en las señas de identidad de una nación forjada, irónicamente, sobre los hombros de inmigrantes.
“No es la primera vez que EU pasa por esta experiencia”, consideró Vanessa Cárdenas, del Center For American Progress. “Cuando hubo la oleada de los inmigrantes italianos, holandeses o alemanes, se produjo una etapa de dudas y temores sobre la forma en que estos inmigrantes iban a modificar la identidad del país”, añadió Cárdenas al considerar que, aunque en EU el tema de las barreras raciales siempre ha sido delicado, y en el que se siguen dando fenómenos como el racismo, la raza nunca ha sido un factor determinante.
“Este país no se basa en la raza. Este es un país basado en valores”, añadió al argumentar que quienes emigran a este país lo hacen para abrazar la cultura de la libertad, del esfuerzo laboral, del imperio de la ley y de la democracia.
“La pregunta que sí cabría hacer, en cambio, es si, acaso, y a la luz de estos nuevos datos demográficos, la clase política y los líderes de este país van a ser capaces de invertir en la generación del futuro, aunque esta generación no sea como ellos”, apuntó para enfatizar en la necesidad de invertir en terrenos como el de la salud o la educación.
El aumento de nacimientos de niños de origen inmigrante supone "una transformación" del tejido social estadounidense que ha pasado del dominio de los 'baby boom', una generación de "blancos" que superan los 47 años , a un incremento de la natalidad de carácter "multiétnico" entre jóvenes que rondan los 24 y que pertenecen a las minorías.
Además, el crecimiento de la población hispana que consigna el informe, ha traído aparajedas consecuencias políticas importantes en distintos puntos del país, donde ha contribuido significativamente al aumento de la población y donde el sentimiento antiinmigrante y, por extensión, antihispano ha cundido de la misma forma en que se multiplican leyes contra ésta población.





Deja tus comentarios