>Ciudad del Vaticano.- La detención del llamado “cuervo”, el mayordomo del Papa, Paolo Gabriele, en cuya casa fueron encontradas cuatro cajas de documentos secretos de la Santa Sede —algunos terminaron publicados en el libro “Sua Santità” del periodista Gianluigi Nuzzi—, en realidad es sólo el inicio de una historia de intrigas y luchas de poder en la que también podría estar involucrado algún cardenal.
En una entrevista publicada este lunes por el periódico “La Repubblica”, un presunto segundo “cuervo”, cuyo nombre hasta ahora se desconoce, hizo saber que todo lo que están haciendo es para “ayudar al Papa y para hacer emerger la podredumbre que hay dentro de la iglesia”.
Si bien el portavoz vaticano, padre Federico Lombardi, aclaró que ningún cardenal está siendo investigado, es muy probable que Gabriele haya actuado bajo la dirección de una o más personas, cuyo nombre o nombres podrían salir a la luz durante la averiguación previa, iniciada oficialmente ayer lunes luego de que le fuera confirmada la orden de aprehensión al mayordomo detenido.
“Las verdaderas mentes son purpurados, pero también hay monseñores, secretarios y personas de menor jerarquía”, sostiene en la entrevista el “cuervo 2”, quien también dijo que el mayordomo del Pontífice era sólo una especie de “cartero” al que alguien debió haber traicionado.
El anónimo personaje hizo asimismo saber que el origen de todas estas acciones antivaticanas “nacen sobre todo del temor que infunde el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone”, cuya gestión “no es conciliable” con la de otras personas presentes en el Palacio Pontificio.
Al respecto explicó que entre los “cuervos” hay quienes se oponen abiertamente a Bertone, porque piensan que Benedicto XVI es demasiado débil para guiar la Chiesa y que, por esta razón, había llegado “el momento de intervenir”.
Las críticas a Bertone son ampliamente conocidas. Antes de su viaje a México y Cuba, algunos cardenales pidieron al Papa aceptar su renuncia al cumplir 75 años. El Papa lo indulto ante la sorpresa de los purpurados los cuales, es un secreto a voces, lo consideran inapropiado para el cargo que desempeña y un hombre con grandes ansias de poder.
La designación del arzobispo Carlo María Viganò como nuncio en Washington, a inicios de este año, es el escándalo más sonado de la gestión de Bertone. Al asumir la Secretaria General del Gobernatorado de la Ciudad del Vaticano, el arzobispo Viganò descubrió una red de corrupción en las licitaciones que otorga el Vaticano, lo cual hizo saber al Papa a través de una carta —que publicó Gianluigi Nuzzi—, advirtiéndole que otros cardenales “conocían bien la situación”.
El Pontífice no hizo nada, pero Bertone sí. “Premió” a Viganò con el “destierro” a Estados Unidos para así, como afirman los vaticanistas, alejarlo de la Santa Sede. El Papa no se opuso a su salida, porque, explicó Viganò, “esto crearía una fractura con su brazo derecho”, con el cardenal Bertone.





Deja tus comentarios