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México.- Sobresale de todo el territorio de Turicato, Michoacán, ahí en un predio propiedad del estado, en tierras ejidales que pertenecen a la tenencia Puruarán hace casi 40 años decidió Nabor Cárdenas Mejorada fundar un lugar sagrado, se trata de la Nueva Jerusalén, un poblado donde la moda indecente, el alcohol, la pornografía así como las joyas, el maquillaje, las uñas pintadas, los pantalones y las minifaldas están prohibidos.
Dos grandes portones, una fachada de ladrillo y esbeltas torrecillas que a ratos figuran pequeños castillos medievales, impiden el acceso al poblado. Ahí alejados de la modernidad, la vida de sus pobladores transcurre entre la oración y los cánticos para la Virgen del Rosario las 24 horas del día.
Sus pobladores deben portar permanentemente cuando menos un rosario y un escapulario, las mujeres usan falda larga y la cabeza cubierta, el velo indica según su color su condición de soltera, casada o viuda. Quien no viste de esta forma tiene el acceso prohibido, mientras que los hombres no pueden traer el cabello largo, ni aretes y no se les permite usar manga corta.
Hombres y mujeres están divididos por sexo y en grupos, todos al servicio las 24 horas de la Virgen y sus misionarios.
En Nueva Jerusalén, todos los habitantes están obligados a tener la fe viva en la virgen y sus apariciones, obedecer al padre Martín Le Tours y cumplir con un reglamento que se centra en la fe, la obediencia y la pureza de costumbres.
La desobediencia se castiga severamente llegando hasta la expulsión del territorio de la ermita, centro de oración principal, donde viven y duermen los obispos y padres ordenados por Martin Le Tours, lo que representa la perdida de los favores celestiales y por consecuencia la condenación del día del juicio.
A pesar de ello, existe un numeroso grupo al que despectivamente llaman ‘Turulatos’, que decidieron ya no seguir los mandatos de la Virgen, defienden que quieren una escuela para sus hijos y que por ese reclamo ahora sufren las amenazas de los seguidores de Le Tours; externan su temor y preocupación ante la amenaza latente del anuncio de violentos enfrentamientos el 15 de agosto, fecha en que se rinden los máximos honores a la Virgen del Rosario para limpiar el pecado de los desobedientes.
Todo lo anterior lo niegan quienes dirigen la Nueva Jerusalén. Ante tales hechos, el presidente municipal de Turicato, Salvador Barrera, reconoció que la capacidad del gobierno municipal está rebasada para contener un conflicto social.
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