>Washington.- Once años después, los ataques terroristas del 11 de septiembre parecen un episodio lejano, un evento que cada año evoca la memoria de las víctimas y reabre las heridas de un atentado que inauguró el principio de la guerra sempieterna contra el terror.
A diferencia del año pasado, cuando el presidente Barack Obama y el ex presidente George W. Bush comparecieron juntos en la zona cero de Nueva York, en esta ocasión la remembranza de los atentados terroristas se ha convertido en el mejor reclamo publicitario de los demócratas para mantenerse cuatro años más en la Casa Blanca.
“Pregúntenle a Osama bin Laden si hoy está mejor que hace cuatro año”, aseguró durante la pasada convención demócrata el senador John Kerry, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores.
“Osama bin Laden está muerto. Y General Motors está más viva que nunca”, aseguró a su vez el vicepresidente Joe Biden, al sintetizar en una sola frase los grandes éxitos de la administración Obama.
La vena triunfal a la hora de recordar la muerte del líder de Al-Qaeda tiene como fin revalidar las credenciales del presidente Obama como comandante en jefe y como un líder que ha sido y será capaz de garantizar la seguridad nacional de Estados Unidos, al tiempo que mantiene su liderazgo internacional.
Esta narrativa, que tiene un gran efecto entre el electorado, ha mantenido a Obama como el más confiable líder en la lucha contra el terror. Según la más reciente encuesta realizada por la cadena FOX, el presidente tiene una ventaja de 13% frente al republicano Mitt Romney, a quien muchos consideran como un líder inexperto en la escena internacional y en la lucha contra el terrorismo.
En contraste, el triunfalismo de los demócratas ha sido criticado por algunos expertos en el campo de la lucha contra el terrorismo internacional. “Once años después de los atentados del 11-S, Al-Qaeda sigue viva y peleando. A pesar de los esfuerzos internacionales encabezados por estados Unidos; a pesar de los golpes propinados contra algunos de sus líderes, que murieron en ataques con drones. A pesar de las acciones de las Fuerzas Especiales y las redes de espía de la CIA, este grupo terrorista sigue expandiéndose en el mundo árabe, gracias a las revoluciones que han recorrido esa región del planeta en los últimos 18 meses”, aseguró Bruce Riedel, experto en Medio Oriente del Brookings Institute.
“Este grupo se mantiene preparado para atacar objetivos dentro de Europa y Estados Unidos”, añadió Riedel, para advertir contra el triunfalismo que la administración Obama ha sacado a pasear en su pasada convención nacional.
En opinión de Riedel, a 11 años de los atentados y una guerra que ha supuesto una costosa y dolorosa factura para Estados Unidos y sus aliados, la organización terrorista sigue contando con el patrocinio, entre otros, de los servicios de inteligencia del gobierno de Paquistán.
Además, prosigue, hay terroristas de países como Marruecos, Argelia y Nigeria que siguen ofreciendo entrenamiento a células de Al-Qaeda que se han extendido por Yemen, Egipto, Libia y ahora en Siria.
“La más rápida y expansiva de las operaciones de Al-Qaeda se está dando en Siria. El sucesor de Bin Laden, Ayman al-Zawahiri ha ordenado a las células de la red trasladarse a Siria desde febrero pasado. Desde marzo, han perpetrado más de 71 atentados. Su objetivo es aprovechar el caos en Siria y convertir a ese país en su plataforma de ataques contra Jordania, Turquía y Líban”, remató, dejando claro que a 11 años de la amenaza terrorista, Al-Qaeda sigue más viva que nunca.





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