UNAM desarrolla tecnología para obtener energía limpia

- Sep 18, 2012

>México, D.F.- En México se generan cada año alrededor de 70 millones de toneladas de residuos orgánicos, como el bagazo de caña, de coco, pasto, hojas y ramas que caen de los árboles, entre otros.

A este material que contiene carbón orgánico se le considera biomasa y con sólo 15 toneladas diarias de residuos biomásicos se podría generar energía eléctrica suficiente para 300 casas, y con la producción total nacional la generación de electricidad sería inmensa.

De acuerdo con la Dirección de Divulgación de la Ciencia de esa casa de estudios, en la búsqueda de nuevas tecnologías sustentables que sean una alternativa viable, no contaminante y de fácil acceso para la población, el Laboratorio de Gasificación del Instituto de Ingeniería de la UNAM, a cargo del doctor Javier Aguillón Martínez, desarrolla un gasificador que trabaja con residuos biomásicos obtenidos de la Ciudad Universitaria, que en un futuro se piensa adaptar para utilizar otro tipo de residuos como la basura, de la cual sólo en la ciudad de México se producen alrededor de 12 mil toneladas diarias y 50 por ciento de ésta es orgánica.

"La idea es desarrollar una tecnología y después transmitirla a los estados y municipios para que puedan utilizar su residuos de biomasa. También podemos dirigirla a particulares, por ejemplo, si en una unidad habitacional hay mucha gente y se genera una gran cantidad de biomasa, se puede diseñar un gasificador de acuerdo a sus necesidades y ellos mismos lo pueden auto gestionar o auto administrar", señaló el doctor Aguillón Martínez.

Una de las ventajas de generar energía con biomasa es que siempre existirán residuos biomásicos, al contrario del petróleo, que disminuirá su producción en un mediano plazo.

Uno de los actuales proyectos del Laboratorio de Gasificación consiste en trabajar con residuos biomásicos que se obtienen de las podas y de los contenedores de Ciudad Universitaria, con el fin de generar energía eléctrica para alimentar una parte del alumbrado público del campus.

Javier Aguillón explicó que un gasificador es una tecnología en la cual se hace una combustión parcial, es decir, con una cantidad mínima de oxígeno, con el fin de generar gases combustibles como el monóxido de carbono y el hidrógeno: "no producimos una flama, sino gases, que a su vez vamos a limpiar, enfriar y utilizar en motores de combustión adaptados", precisó.

Como primer paso, se recolectan los residuos y son transportados al gasificador, donde son sometidos a un proceso de disminución de su humedad. Posteriormente, son colocados en un molino que los tritura dejándoles de un tamaño entre 2 y 5 centímetros.

Ya de este tamaño, los residuos se suben a una tolva que se ubica en la parte superior de la instalación y a través de un tornillo sin fin se alimenta al gasificador. En éste se producen varias reacciones químicas y, finalmente, se genera un gas de síntesis, el cual está constituido en promedio por un 30% de monóxido de carbono en volumen, 12% de hidrógeno, cinco por ciento de metano, 12% de dióxido de carbono y el resto es nitrógeno.

Posteriormente, este gas combustible que se genera es enfriado con aire y pasado por un filtro de fibra de vidrio para atrapar los alquitranes, es decir, aquellos hidrocarburos que no pudieron ser destruidos en el proceso térmico. Como último paso, el gas es enviado a un motor previamente adaptado a un generador que produce la energía eléctrica.

"Por el momento trabajamos con ramas, pasto y hojas, pero se puede adaptar para otros residuos. Este trabajo nos va a permitir mejorar nuestros modelos matemáticos con pruebas experimentales y vamos a evaluar el funcionamiento de los mismos. Tenemos que caracterizar experimentalmente el comportamiento de las mezclas de biomasa para conocer si los parámetros físico-químicos son acordes a lo que hemos diseñado con nuestros modelos", explicó el investigador universitario.

Uno de los aspectos más destacados de este proyecto es que no se utiliza agua para producir energía, todo el proceso se realiza en seco: "normalmente las plantas generadoras de energía eléctrica requieren de mucha agua y este gasificador no, lo cual es importante porque hay lugares en donde hay carencia de este recurso", dijo.

Inicialmente este proyecto fue propuesto para formar parte del macroproyecto La Ciudad Universitaria y la Energía, donde se pensó que la energía generada por el Laboratorio de Gasificación alimentara el alumbrado público de CU. Sin embargo, no sólo puede ser utilizado para el campus universitario, de acuerdo con el doctor Aguillón, sino que haciendo estudios previos puede ser aplicado a cualquier parte del país, ya que por el momento no existe otro laboratorio igual en todo México.

"En un futuro esperamos caracterizar diferentes tipos de residuos como basura, lodos residuales, llantas y aceites, entre otros. Tenemos una perspectiva amplia en cuanto a las diferentes mezclas de residuos que se puedan utilizar para la generación de energía".

El doctor Javier Aguillón Martínez señaló que este tipo de tecnología será de gran utilidad para el futuro: "estamos convencidos que el petróleo se va a acabar y que necesitamos desarrollar tecnologías que puedan sustituirlo, si no completamente, sí de manera parcial. Sin embargo, una de las cosas que tenemos que hacer es cambiar nuestro estilo de vida, se puede vivir con menos energía, pero hay que cambiar nuestros hábitos de consumo. Ésta es una tecnología sustentable, que no usa agua, que estamos desarrollando en la UNAM, es 100% mexicana y esperamos en un futuro patentarla y transmitirla a la sociedad", concluyó.

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