Volcán Chichón requiere monitoreo constante: UNAM

- Oct 9, 2012

>México, D.F.- El volcán Chichón, en el estado de Chiapas, hizo erupción por última vez en 1982, durante la última semana de marzo y la primera semana de abril. En esos momentos, ni la población ni las autoridades estaban preparadas para reaccionar frente al fenómeno que dejó un saldo de 2 mil personas muertas y otras 20 mil desplazadas.

Por ello, investigadores del Instituto de Geofísica (IG) de la UNAM coinciden en que el monitoreo constante de este y todos los otros 11 volcanes activos de México, debe ir de la mano con programas de educación para que la gente no olvide los peligros de vivir cerca de un volcán.

Ana Lillian Martin Del Pozzo y Yuri Tarán, integrantes del IG, subrayaron la importancia de instrumentar un monitoreo geoquímico constante en El Chichón, que actualmente se realiza pero de manera discontinua, a pesar de que es activo y representa un riesgo para la población.

Contar con un monitoreo constante, señalaron, implicaría una inversión importante porque habría que darle mantenimiento a la estación, además de asegurar el envío y análisis de los datos, pero garantizaría un mejor conocimiento del estado actual del volcán.

Avances en el conocimiento del volcán

Ya han pasado treinta años desde la última erupción de El Chichón y se ha avanzado mucho en el conocimiento del comportamiento de los volcanes.

Por ejemplo, durante los meses previos a la erupción de 1982, los sismógrafos de la Comisión Federal de Electricidad habían detectado un incremento de la actividad sísmica en la zona; sin embargo, no se asociaron con la actividad del volcán.

Los especialistas Carlos Valdés y Juan Manuel Espíndola, también integrantes del IG, ya han estudiado algunos aspectos de la sismicidad asociada a la erupción del Chichón.

Sus estudios han avanzado y ya se pueden distinguir, por ejemplo, los sismos que indican movimientos de fluidos en los conductos volcánicos, de otros movimientos tectónicos.

Por otro lado, el doctor Yuri Tarán estudia la geoquímica del lago cratérico y de las aguas termales, acuíferos y manantiales de El Chichón. Cuando se forma un lago en el cráter de un volcán, el agua de ese lago puede provenir del interior del volcán o de agua de lluvia pero, en cualquier caso, esta agua se mezcla con los gases que emanan del volcán.

Midiendo los componentes del agua del lago, como el cloro y el CO2, se conocen por ejemplo los gases que hay en el interior del volcán y así pueden ayudar a realizarse estimaciones del flujo de calor en el sistema. Este tipo de estudios geoquímicos sirven también para calcular el potencial geotérmico e hidrotérmico del volcán.

Estimaciones estadísticas del peligro volcánico

En gran medida, los fenómenos de la naturaleza, como las erupciones volcánicas, son impredecibles; sin embargo, los científicos ya trabajan en mapas y estimaciones estadísticas del peligro volcánico del volcán El Chichón.

La doctora Ana Lillian Martin Del Pozzo explicó que para hacer estas estimaciones estadísticas los investigadores utilizan reconstrucciones de erupciones antiguas del volcán y estas se obtienen integrando la información de estudios de campo en donde se observa qué tan gruesos son, o hasta dónde llegaron los depósitos de lava, cenizas y otros materiales en erupciones anteriores.

"Mientras más datos se tengan, más se acercan las simulaciones a lo que en realidad se puede esperar del volcán, de ahí la importancia de hacer un monitoreo constante", afirmó la investigadora del Departamento de Vulcanología del IG.

La especialista en ciencias de la Tierra dijo que los estudios sobre los depósitos de erupciones anteriores de El Chichón muestran que ha tenido erupciones muy violentas. Por eso, es necesario un monitoreo constante y fortalecer la relación entre científicos, autoridades y sociedad, esa es la gran lección que nos dejó la última erupción, concluyó.

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