Argentina, entre el calor infernal y la oscuridad

- Dic 31, 2013

Argentina.- Si Astor Piazzolla hubiese sido testigo de las últimas semanas aquí, se hubiera sentido tentado a incluir en su saga de las estaciones porteñas al infierno. Si a Buenos Aires le faltaba una estación más para diferenciarse del mundo era esta, la que desde el pasado 13 de diciembre viven sus habitantes, con temperaturas por encima de 35 grados, cortes de energía, la bronca doblando en cualquier esquina y el caos de tránsito que la van convirtiendo en una ciudad irrespirable. 

Poco después del mediodía, los automovilistas que ingresan a la capital por la Avenida Vélez Sarsfield, pueden verse impedidos de seguir su viaje en la esquina de Entre Ríos y Brasil, sólo porque vecinos de todas las edades cortaron la avenida para reclamar con un cartelito hecho de apuro. “LUZ”.

Pero la luz sigue sin hacerse, para ellos y para cientos de miles de usuarios, sólo en la ciudad de Buenos Aires, donde algunos, como en el barrio de Mataderos, carecen de energía eléctrica desde el pasado 14 de diciembre. “Tiramos comida, trasladamos a mi mamá a la casa de mi hermana, porque necesita la energía para hacerse un tratamiento respiratorio y ahora tengo a mi hija con varicela y con 40 grados de sensación térmica. No tenemos energía, pero nadie nos da una respuesta”, explica Graciela Melgar en la esquina de Avenida Directorio y Larrazabal, mientras intenta montar un “piquete” (corte de tránsito).

En San Telmo, el corazón de Buenos Aires y barrio lindante con el moderno Puerto Madero, Oriana Palmieri, arquitecta de 32 años, y más de 400 familias vecinas suyas estuvieron 36 horas de energía eléctrica.

“Lo único que atinamos a hacer fue cortar la calle, no dejar pasar al transporte, y ver cómo en todos estos días en Puerto Madero todas las luces estaban tan encendidas como la de los motivos navideños en toda la ciudad o las de la Casa de Gobierno. Me parece que nos hacen burla”, se queja Oriana, mientras su vecino Felipe Bonacina luce orgulloso el baño que se acaba de dar, “después de casi dos días sin poder ducharme por falta de agua, creo que es algo para disfrutar y hasta para contarlo…”.

El gobierno, a través del ministro de Planificación, Julio de Vido, y mientras la presidenta Cristina Fernández descansa en la patagónica Calafate desde 9 hace días, sólo atina a reclamar a los concesionarios, quienes sostienen que hace casi 10 años que vienen advirtiendo de los problemas.

El sindicato de Trabajadores de Luz y Fuerza, decreta huelgas en reclamo a que sus afiliados son agredidos por los usuarios y, por ahora, la mejor solución que el poder

encontró para aguantar en “el Infierno”, es decretar a asueto administrativo.
El primero en adoptar la medida fue el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, a través de su jefe, Mauricio Macri. Enseguida lo imitó el gobernador de la provinciade Buenos Aires, Daniel Scioli y luego el gobierno nacional.

“Total un San Perón (como se conoce al día festivo otorgado desde el poder desde los tiempos de Juan Perón y Evita) más o menos qué nos hace?”, dijo Agustina Romani mesera en un bar cercano a Plaza de Mayo mientras se queja de la improductividad que reina en el país donde “lo único que crece es la inflación y los días festivos”.

En la plaza, un joven se refresca en la fuente como puede y Rocío Valdez, empleada del Banco Nación, atribuye todo “a una treta del diablo’. Ahora que tenemos al Papa que salió de estas pampas, el diablo vino a coparle su territorio y transformó esto en un infierno…”. La estación que, además del verano, otoño, primavera e invierno, les faltaba a los argentinos para sentirse, definitivamente, diferentes…

Foto: Archivo AP

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