Washington.- En lo que parece un primer paso para abandonar el discurso de las deportaciones masivas y congraciarse con el electorado hispano, el Partido Republicano adelantó este jueves parte de las propuestas que deslizará a los demócratas y a la Casa Blanca para permitir que millones de indocumentados puedan acceder a un estatus migratorio legal, aunque sin obtener la ciudadanía.
Según el documento que el jueves debatió el liderazgo republicano, tras la decisión de aceptar una vía a un estatus legal —que no a una ciudadanía—, está el interés para que la inmigración indocumentada deje de ser un problema de “seguridad nacional”.
En el documento se establece, con claridad, que “no habrá ningún camino especial a la ciudadanía para las personas que violaron las leyes de inmigración de nuestra nación”. Este pronunciamiento, considerado como un intento por acallar los reclamos de la base conservadora que insiste en oponerse a toda forma de amnistía, fue acogido con reserva y hasta rechazo por organizaciones defensoras de la comunidad migrante que pidieron mayor claridad a los republicanos.
El documento adelanta que quienes decidan seguir el camino de la legalización, deberán hacerlo a través de un estatus legal probatorio y admitiendo primero su culpabilidad. También deberán pasar un riguroso control de antecedentes, pagar una multa e impuestos atrasados y ser capaces de mantener a sus familias sin recurrir a los cheques o estampas de comida de la seguridad social. Poco antes de filtrar el documento a la prensa, el líder de la mayoría republicana, John Boehner, reconoció que entre los miembros de su partido había el convencimiento de que el tema migratorio no podía ser evitado más tiempo.
Foto: Archivo AP






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