Ciudad de México.- “Todos sabemos que no existe familia perfecta, marido perfecto, mujer perfecta y ni hablar de (...) suegra perfecta”. Así, entre bromas y anécdotas, el papa Francisco celebró, junto con 30 mil novios en la plaza de San Pedro, el Día de San Valentín.
Los enamorados se besaron, abrazaron y tomaron de la mano mientras escuchaban al Papa instarlos a tener el coraje de tomar decisiones duraderas y dejar de lado lo que llamó una cultura de lo descartable.
“Hoy, muchas personas temen tomar decisiones duraderas. Tomar decisiones que duran para toda la vida parece imposible, pero se puede hacer”, dijo Francisco a las parejas, quienes recibieron, cada una, un regalo especial: un pequeño almohadón blanco con la firma del Papa y en el cual colocar sus anillos el día de la boda.
“Si el amor es sólo un sentimiento, no se construye sobre algo sólido”, pero si “el amor es una relación, es una realidad que crece y se construye, juntos y no solos, como una casa”, insistió.
También les explicó que para vivir siempre juntos en esa casa, la misma no podía ser construida sobre el terreno arenoso “de los sentimientos, que van y vienen, sino sobre la roca del amor, del verdadero amor”, porque “vivir juntos es un arte, un camino paciente, bello y fascinante que no termina con la mutua conquista, porque es sólo el inicio”.
A las parejas de novios que lo escuchaban, el Papa les o recordó que “este camino tiene reglas que pueden resumirse en tres palabras: permiso, gracias y disculpa”, a las cuales habría que agregar, dijo, un “gracias a Dios por el pan de cada día”, porque “el amor es el verdadero pan del alma”.
El amor, dijo, no se impone con agresividad; sólo pueden preservarlo “la cortesía, el reconocer nuestros errores y el hacer la paz al final del día”.
“Seguiremos los consejos de Francisco. Nuestro matrimonio será muy austero, porque lo que importa es que sigamos queriéndonos y respetándonos”, dijeron Roberto Romagnoli y Daniela Stripoli, una de las parejas presentes en San Pedro.
Mauro De Palma y Giovanna Pieri comentaron, por su parte, que el Día de San Valentín no les decía nada y “aunque no nos casaremos por la iglesia queríamos escuchar lo que decía al Papa. Coincidimos con todo lo que dijo”.






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