<![CDATA[Tepic.- La noche cae sobre Tepic, el ruido de la ciudad ya no se escucha. En la comunidad de Mesa de Nueva Valey, a sólo 14 kilómetros que separan a la urbe de este lugar, habitan un aproximado de 40 familias de la etnia huichol. Sobre un terreno juegan futbol los jóvenes: ellos ríen y se divierten.
El marakame sale de su casa, es una noche especial para las autoridades tradicionales, se trata del Ritual del Peyote. Todo está listo, su indumentaria la preparó para recibir a sus dioses.
Sólo dos personas lo acompañan en derredor de una fogata que ilumina sus rostros, algo tristes dicen, a los hombres y mujeres adolescentes ya no les interesa, dice Mario.
Su riqueza milenaria de ritos y tradiciones se encuentra en riesgo, ellos lo saben; "se trataba de una gran fiesta —menciona Uxatemai (Mario)—, donde debió haber música, sonido de violines y tambores, bailes alrededor de la fogata". A nadie en la comunidad le interesó participar de ella.
Imágenes: Hugo Joel Cervantes • Nayaritenlinea.mx
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