Tepic.- Esta es una historia macabra. Dos familias pelean por un difunto a tal extremo, que seis meses después de su entierro, fue desenterrado al parecer ilegalmente para ser sepultado en otra tumba, a unos metros de la primera.
Se trata de los restos de Rafael Trejo Ochoa, quien fue exhumado de un sepulcro a otro sin la orden de un juez o autoridad competente en el panteón de Francisco I. Madero, poblado del municipio de Tepic también conocido como Puga.
Griselda Trejo hija del difunto manifiesta su molestia ante esta insólita situación y acusa a una de las parejas sentimentales de su padre.
Este suceso habría ocurrido el 26 de agosto pasado, cuando el cuerpo tenía al menos seis meses de haber sido sepultado.
Los restos de Trejo Ochoa estaban en lote 7, manzana 15, línea A, pero después fue removido al lote 16, manzana 15 sobre misma línea A.
Simón Ayón, una persona que trabaja en el panteón de Puga, fue quién presuntamente se encargó del desentierro, quizá sin saber que estaba cometiendo un delito. Confiesa que le pagaron 3 mil pesos por hacerlo.
La Ley de Salud dice que la secretaría del ramo determinará el tiempo mínimo que han de permanecer los restos en las fosas. Mientras el plazo señalado no concluya, sólo podrán efectuarse las exhumaciones que aprueben las autoridades sanitarias y las ordenadas por un juez o por el Ministerio Público, previo el cumplimiento de los requisitos sanitarios correspondientes; mientras que el Código Penal prevé castigo de uno a cinco años de prisión a quien abra o profane una sepultura o cadáver.
Será la autoridad competente la que determine si en este caso hay delitos que perseguir y si como consecuencia, el cuerpo tenga que ser regresado a su tumba original, para que por fin tenga descanso eterno.















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