Cruz de Huanacaxtle (Reporte Especial).- Al igual que las corridas de toros, las peleas de gallos o el uso de animales en los circos, la pesca deportiva está considerada por asociaciones y organismos internacionales como maltrato y crueldad animal, por el sufrimiento de los peces al ser capturado con un anzuelo que perfora su mandíbula, punzarlos y engancharlos con otro anzuelo de mano para sacarlo del agua y finalmente someterlo a la lenta muerte por asfixia.
Pescar por "deporte" puede parecer divertido, pero en la otra punta de la caña hay un animal aterrado que lucha por su vida.
Crueldad, dolor... como descargas eléctricas
Contrario a lo que los defensores de este "deporte" argumentan, los peces sufren estrés y dolor al ser enganchados por un anzuelo, tienen receptores del sistema nervioso en la cabeza y estos receptores responden a estímulos por dolor.
La perforación con el anzuelo y la tensión que genera el sedal (cuerda) son comparados por científicos y defensores de los derechos de los animales como descargas eléctricas en el paladar de una persona.
Estudios han demostrado que cuando un pez enganchado con un anzuelo trata de escapar, el glucógeno de los músculos disminuye, mientras que el ácido láctico rápidamente se acumula en el torrente sanguíneo. El ácido láctico puede inmovilizar a un pez “de una forma mucho más rápida y más intensa que los calambres y los adolorados músculos que los humanos enfrentan cuando hacemos demasiado ejercicio”.
"Deporte" de ricos
En países como México personas con solvencia económica, los llamados "ricos", son los que usualmente pueden pagar este "deporte" caro. Subirse a una embarcación de varios cientos de miles de pesos y aventurarse al mar abierto puede representar ya de por sí una experiencia que pocos pueden darse.
Sin embargo, a decir de los aficionados a la pesca deportiva, nada se compara con la sensación de dominio sobre un gran espécimen, como el pez vela, que en su intento por conservar la vida "pelea" (dijeran los pescadores) con espectaculares acrobacias aéreas mientras está enganchado al otro lado de la caña hasta que finalmente la fatiga lo vence y es arrastrado irremediablemente a la embarcación.
En las últimas décadas la llamada pesca deportiva ha ido en aumento en países de latinoamérica, donde cada vez más personas se organizan y participan en torneos de pesca, que se han convertido en un verdadero negocio económico, por las altas ganancias en patrocinios, publicad y derrama económica que generan en los lugares donde se desarrollan los torneos, enmarcados generalmente en zonas turísticas como Bahía de Banderas y San Blas en Nayarit.
Los torneos de pesca deportiva más reconocidos incluyen entre sus modalidades la captura de especies como pez vela, marlin, atún y dorado. Los premios a repartir, en bolsas de varios millones de pesos, van desde automóviles último modelo, embarcaciones, motores fuera de borda, equipos de pesca e incluso dinero en efectivo.
Exhibición grotesca
El ganador de cada categoría se determina por el más grande espécimen capturado, el cual pesan. miden, y terminan exhibiendo grotescamente colgado de la cola o la mandíbula. Antes de esto, los peces de mediana y gran talla, luego de ser subidos a la embarcación, son sujetos cuando aún están vivos a un cabo o cadena que atraviesa al pez en la boca y en una branquia para asegurarlos y son regresados al agua, donde son arrastrados por horas hasta llegar a la costa donde serán calificados.
Los peces de menor tamaño capturados como parte de un torneo de pesca son liberados por el participante cuando no reúne la talla para concursar; sin embargo, está demostrado que un pez enganchado por un anzuelo y sometido al desgaste de la pelea por su vida, tiene pocas expectativas de sobrevivir una vez "liberado" porque en esta lucha por su vida pierde -por fricción contra la superficie- parte de su delicada piel y la mucosa que lo protege contra infecciones, el flujo de agua o la deshidratación de sus tejidos internos.
Los peces "liberados" también suelen morir varias horas después por un envenenamiento del ácido láctico que generan en el sobreesfuerzo por conservar la vida. En estas horas el pez puede incluso estar paralizado lo que impide que se oxigene sus branquias y finalmente también llegue la muerte por asfixia.








Deja tus comentarios