La Paz.- El presidente Evo Morales inició el jueves su tercer mandato con la promesa de mantener el bienestar de los bolivianos a pesar de que la bonanza parece haber finalizado con la caída del precio del petróleo y se mostró conciliador con Estados Unidos y la oposición.
"Bolivia cambió con estabilidad económica y política pero falta consolidar esos cambios y avanzar más... hemos dejado de ser mendigos, ahora tenemos un país digno al que la comunidad internacional respeta", dijo en su mensaje en la Asamblea Nacional y ante cinco presidentes invitados, entre ellos Dilma Rousseff de Brasil.
El mandatario soslayó la crisis que se avecina por la caída del precio del crudo, agradeció a Washington por haber enviado una "delegación de alto nivel" a su posesión y llamó a los opositores a sugerirle propuestas porque "somos hermanos de una misma patria".
Ante un nutrido público, Evo Morales indicó en su discurso que no permitirá la privatización de los recursos naturales de su nación, y sentenció que en su país "no mandan los gringos, aquí mandan los indios".
Las relaciones con Washington han estado congeladas desde 2008 tras la expulsión del embajador estadounidense por supuesta confabulación contra Morales.









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