Ciudad de México.- Una mujer mexicana en Chicaco, llamada Manuela Rodríguez, confesó haber asesinado a su nieta de 7 meses, a la cual le metió un calcetín en la boca, la golpeó la cabeza y le cortó el cuello, el pecho y un hombro con una sierra eléctrica, porque según la hoy detenida, la pequeña no paraba de llorar.
Tras cometer el crimen, Rodríguez llamó a su hermana, a la cual le dijo "lo hice, la maté", según comentó la misma asesina confesa a la policía de Chicago cuando los agentes arribaron al lugar donde cometió el acto.
Ante los paramédicos, Manuela dijo que la mató porque no paraba de llorar, aunque antes de quitarle la vida, había pedido ayuda para controlar el llanto de la bebé.
El abogado de la abuela de origen mexicano, dijo que su clienta cuenta con problemas mentales, pero la jueza María Kuriakos-Cecil determinó que debido a la gravedad del crimen, Manuela no tiene derecho a fianza, considerándola como una "amenaza para la sociedad y ella misma".
Los padres de la bebé, dijeron que no esperaban que sucediera tal situación, pues cuando le encargaban la pequeña a Manuela, la describían como tierna y dulce.
El padre de la pequeña, fue alertado por la hermana de Manuela que recibió la llamada, llegó a su hogar en donde halló a su hija sin vida en medio de un charco de sangre, y a Rodríguez intentando suicidarse.





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