Tres casos de legalización de la marihuana en el mundo: EU, Países Bajos y Uruguay

- Nov 8, 2015
  • Países Bajos se convirtió en 1976 en la primera nación en desafiar la política prohibicionista y Uruguay desde 2013 es el primer Estado en aprobar un mercado legal, que va de la siembra a la venta.

El debate sobre permitir legalmente el consumo del enervante resurge con frecuencia en diferentes países ante el aumento de los consumidores o el fracaso de las guerras antinarcóticos

Tras la decisión de la Suprema Corte de Justicia de México de declarar inconstitucional la prohibición absoluta para el consumo de la sustancia y de otorgar el primer amparo a cuatro personas para el autoconsumo recreativo, presentamos un examen de tres casos emblemáticos en el mundo: Estados Unidos, donde se permite el uso lúdico o medicinal en 23 estados y en DC; Países Bajos, que desde 1976 se convirtió en la primera nación en desafiar la política prohibicionista, y Uruguay que, desde 2013, es el primer Estado en aprobar un mercado legal, que va de la siembra a la venta 

EU VIVE UNA DISYUNTIVA

Cuando el martes pasado los electores de Ohio rechazaron en las urnas la posibilidad de un referéndum para legalizar el uso recreativo de la marihuana, el movimiento a favor de su legalización en todo Estados Unidos sufrió su primera derrota desde que los electores en Florida rechazaron la legalización, con fines medicinales, de la droga, en noviembre de 2014.

A diferencia de la década de los 70, cuando las derrotas a la lucha por la despenalización de la droga eran algo inevitable, hoy dicha penalización se ha convertido en un una rareza en el paisaje político, en una excepción a la regla en un país donde hoy la mayoría de los ciudadanos se muestra a favor de la legalización a nivel nacional. Según Gallup, 59% de los estadounidenses considera que la marihuana tiene que ser legal en todo el país, mientras que sólo 40% se manifiesta en contra. En 1969, 84% rechazaba la legalización y sólo 12% apostaba por ella.

Tras una batalla de casi medio siglo, la legalización de la sustancia en EU tiene hoy un carácter irreversible. Con su legalización, para consumo con fines médicos o recreativos en un total de 23 estados y el Distrito de Columbia, la próxima fase de la lucha es su regulación, un proceso tortuoso y complicado en el que el carácter restrictivo de las leyes federales sigue chocando frontalmente con las legislaciones estatales en lo referente a la siembra, la comercialización y el consumo del enervante.

En medio de un tsunami de despenalización de la marihuana que arrancó a fines de los 90, la pregunta hoy no es si su legalización con fines recreativos será aprobada en todo el país, sino cuándo caerá la última pieza del dominó. En términos absolutos, casi 150 millones de ciudadanos viven hoy en estados donde la marihuana con fines medicinales es legal y poco más de 17 millones habitan en estados donde su cultivo con fines recreativos ha dejado de ser ilegal.

El problema sigue siendo una legislación federal ampliamente restrictiva que ha hecho de la despenalización del enervante un caso de esquizofrenia judicial donde casi la mitad de los ciudadanos vive bajo leyes estatales que han despenalizado el consumo de la marihuana y, al mismo tiempo, bajo leyes federales que la siguen criminalizando.

Aún se le considera peligrosa. Como botón de muestra, la marihuana aún es considerada por las autoridades federales como una droga tan peligrosa como la heroína, el éxtasis, el LSD y el peyote. Organizaciones como Marijuana Policy Project (MPP), uno de los grupos que abogan por la legalización de esta sustancia a nivel nacional, insisten en sacarla de ese grupo al que fue confinada desde 1970.

El viernes pasado, tras la decisión de la Suprema Corte de Justicia de México de declarar inconstitucional la prohibición absoluta para el consumo de la droga y de otorgar el primer amparo a cuatro personas para el autoconsumo recreativo, el diario The New York Times urgió al presidente Barack Obama y al Congreso de EU a regularizar la sustancia en el país.

Pero esta lucha aún tiene varios obstáculos por superar. Entre ellos, las resistencias de quienes se siguen oponiendo a nivel federal a una legalización que hoy avanza de forma irremisible, a pesar de las leyes y normas que la siguen obstaculizando.

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