>• América derrota sin problemas al Nacional y hasta se da el lujo de perdonarles la goleada a los uruguayos en el Azteca
Es un América errático, desdibujado y que aún con Carlos Reinoso en el banquillo, provoca dudas y deudas entre su fiel y escasa afición en el Estadio Azteca. Aun así, debuta con éxito en la Copa Libertadores. El mítico Nacional de Montevideo se transforma en víctima, sin que se escuchen suficientes aplausos en el Coloso de Santa Úrsula, que apenas rebasa una asistencia de 20 mil seguidores.
Algunas cuantas maniobras afortunadas sirven a las Águilas para armar una ventaja suficiente en el partido y la promesa de espectáculo se esfuma entre los berrinches del Maestro y su talento para bajar balones en el área técnica, rasgos de ese futbol del chileno, lejos de ejecutar por parte de sus pupilos.
El 2-0 le sale muy barato al Nacional de Uruguay, porque el curso de talento de Reinoso está lejos de que sus artilleros lo aprueben. Son más notables las fallas que los aciertos... las quejas que los festejos.
La propuesta luce atractiva, con el capitán Pável Pardo fortalecido en media cancha por la velocidad de Rosinei y Nicolás Olivera. El madrugador chispazo sobre la banda derecha catapulta al lateral Miguel Layún, cuyo centro es mal atacado por la zaga visitante y solito llega Vicente Sánchez para dar el punterazo a las redes, sin siquiera sonreír, lo que le quita sabor a la anotación del charrúa, emparentado en su pasado con el club de Montevideo.
El prometedor amanecer del juego no ayuda al espectáculo, porque el América batalla con la posesión de balón, muy apurado por la tibia presión que ejercen los uruguayos, afectados por la altura.
En esa circunstancia, las Águilas se equivocan infinidad de ocasiones, lo que le resta confianza en sus avances, pero sin padecer mucho atrás, dado el desgaste manifiesto de los sudamericanos.
Prueba del concierto de imprecisiones azulcrema es la acción entre los dos Vicentes, sobre el minuto 27. El charrúa Sánchez roba a Gabriel Marques y en vez de fusilar a Burián, prefiere ceder para Vuoso, quien no esperaba el pase y falla en dos tiempos, lo que provoca desesperación en la apagada tribuna amarilla.
La mejor maniobra ofensiva de los capitalinos se produce en el 37', cuando Vicente corre por derecha y proyecta un centro a segundo poste que de volea prende de zurda Nicolás Olivera, mas el arquero hace una gran desviada y evita la anotación en contra.
En el complemento, con un Nacional más ahogado, el América asegura muy rápido el triunfo. Nuevamente en el minuto 4 (49 de tiempo corrido), Vuoso se encuentra con un rebote y el argentino-mexicano saca un tiro lejano desde fuera del área, que va colocado al poste derecho de Burián, suficiente para encontrar las redes.
Carlos Reinoso corrige con el ingreso de Ángel Reyna en sustitución del desencanchado Nico Olivera. Y después refresca el ataque con Tony López en lugar del aplaudido Vicente Sánchez, peri ni así se prende la tribuna del Azteca, desdibujada, pese a la promoción del amor y la amistad. "¡Oye mi vida...! ¿no era mejor idea irnos al cine?", reprocha una de las novias, entre bostezos, en la lejana zona general del Azteca.
Las fallas de Tony López y de Matías Vuoso -tras una emotiva acción de Rosinei-, redondean una noche sin celebración completa en casa, pese a la cosecha de puntos y a la cima que ya tienen las Águilas en el Grupo 3 libertador.





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