Reinoso niega presión en banquillo Águila

- Abr 13, 2011

>• El Maestro pondera su profesionalismo, aunque acepta que no pudo dormir tras la derrota ante el Guadalajara

Perder un Clásico Nacional implica históricamente, para muchos, el riesgo de quedar al margen de la dirección técnica azulcrema. No es el caso del chileno Carlos Reinoso, quien rechaza cualquier apremio.

"¿Cómo voy a sentir presión?, si estoy en mi casa y gracias a Dios tengo para la gasolina del coche...", expresa convencido, el estratega del América.

"Presión sienten otras personas, presión siente aquel que no le alcanza para el día a día o el fin de mes", agrega el andino. "Esto es un gusto, un privilegio estar acá y es un orgullo".

Advierte que "si algún jugador se presiona, no es profesional y no estamos de acuerdo con la realidad de la vida. Yo, presión, en ningún momento, para nada. Sólo tengo mi profesionalismo por delante y mi amor por el América", se jacta, aunque acepta haber perdido el sueño a causa de Chivas.

"No dormí, me encerré en mi casa, no quería prender el Twitter, donde algunos me mientan la madre, pero la mayoría me apoya, gracias a Dios", dice El Maestro, quien aparece frente a las cámaras y los micrófonos por tercer día consecutivo, desde el doloroso tropiezo en el estadio Omnilife.

Luego del primer día de trabajo en El Nido de Coapa, el chileno aprovecha sus "tablas" ante la prensa. "Malas tardes, malas tardes", dice juguetón, al arribar a la salita de prensa y al momento de marcharse. Nunca se enfada. Y responde lo que todo mundo quiere escuchar. Sonríe y se descubre como buen perdedor frente al talento chiva.

Aunque, de inmediato, rechaza cualquier clase de envidia por el trabajo que hacen las fuerzas básicas rojiblancas.

"No, nunca, jamás", vocifera el chileno y hasta presume las piezas que ha sacado la institución amarilla en paralelo con los brillantes tapatíos.

"Nosotros tenemos a Diego Reyes aquí, a Ochoa, que salió también, y tenemos a Rojas, Reyna, Jagger, que me los llevé a San Luis y nacieron acá. Tenemos a Cervantes, Patricio Treviño, Íñigo, Shaggy", enumera.

"Lo que pasa es que no se le ha dado continuidad al trabajo de acá, que esperemos nosotros dársela. Me siento feliz de que salga un jugador de 18 años como Diego Reyes, es un placer. Jamás le voy a tener envidia a Chivas. Reconozco los jugadores que tienen, pero envidia, para nada", ataja el andino, mientras se da vuelo a comprometerse ante la deuda contraída con su público.

"La única manera que podemos revertir esto es clasificando y encontrando a esos rivales [Cruz Azul y Chivas] en la Liguilla", para cobrar la afrenta.

 

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