Tras fracaso, Sub-22 a su casa

- Jul 14, 2011

>• Con sentimientos encontrados, los seleccionados nacionales dejan Argentina, tras el penoso último lugar en copa américa

Caras largas, rostros distraídos, dirigentes escurridizos y José Manuel de la Torre, mudo de principio a fin. Junto a él, en los pasillos del aeropuerto Ezeiza, escapa también Luis Fernando Tena. No, siempre no se quedó a "observar" el resto de la Copa América.

 

Por la mañana, Giovani dos Santos fue el primero en emigrar de tierras argentinas. "México tiene que competir, en un torneo en el que vienen puras figuras,  con un equipo de mayor nivel", reclama el mediocampista la noche triste de la eliminación del Tricolor.

"En una competencia a la que vienen puras figuras tienes que venir con un conjunto de mayor rodaje, capaz de competir contra grandes adversarios", sentencia Gio, convencido.

Por la noche, el resto de la delegación parte en silencio. Antes, uno de los jóvenes en proceso para Panamericanos y Juegos Olímpicos, Jorge Enríquez, había expresado su satisfacción por haberle sacado "jugo" al torneo más importante del continente.

"Claro que sirve -celebra el joven contención de Chivas-, sobre todo para nosotros como jóvenes el aprovechar esta oportunidad. Ahora vamos a darle vuelta a la página y pensar en Colombia", dice satisfecho el muchacho.

Justino Compeán, titular de la Federación Mexicana de Futbol, es el primero en buscar la puerta de acceso. "Yo no hablo jóvenes, díganle a ‘Chepo' o a Héctor (González Iñárritu), ellos están a cargo", se justifica. Pero José Manuel apenas baja del autobús y de inmediato elude a cámaras y micrófonos.

El Flaco, decente como siempre, se despide. El golpe de haber cargado con un proceso conflictivo lo deja marcado y desde ya se podrá especular sobre el riesgo de que no continúe al frente del camino rumbo a Juegos Panamericanos y Olímpicos, como estaba trazado de inicio.

Héctor Reynoso es de los más disgustados. Aún no digiere la rápida salida del Tri y en la última posición de la Copa. Diego Reyes, Rafa Márquez, Paul Aguilar, Luis Ernesto Michel, todos ellos llevan las manos en las bolsas, sin detener la marcha, cabizbajos. Personifican la derrota.

Juan José Kochen, a cargo del área de prensa de la Femexfut, se da a la tarea de reiterar que no hablará nadie más. La partida la organizan cuanto antes.

Todavía algunos se detienen para tomarse la foto con algún cazaautógrafos que se atreve a sonreír, pese a la decepcionante actuación de la delegación tricolor en esta Copa América.

El autobús que los acompañó a lo largo de su breve estancia en tierras argentinas, un vehículo de dos pisos pintado con los colores verde, blanco y rojo, además de distintivos y logos del torneo continental. Apenas baja el último jugador, el americanista Diego Reyes, la unidad marcha de regreso a la ciudad.

Todo lo que ronda al Tri inspira tristeza y lamento. Cero reproches. Pocos, en el aeropuerto, se preocupan en preguntar por ellos.

-¿Quién es el señor al que le toman fotos?, cuestiona un curioso.

-Es el presidente de la Federación Mexicana de Futbol...

Sí, ha terminado la misión. Cero puntos, cero futbol.

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