Miguel Cotto castiga el punto débil de Antonio Margarito

- Dic 4, 2011

>Nueva York.- De nueva cuenta el ojo derecho de Antonio Margarito. El puertorriqueño Miguel Ángel Cotto evidenció que no se encuentra del todo sano. Lo atacó, se lo cerró y lo venció. Margarito ya no pudo salir para el décimo asalto por esta lesión. La revancha quedó consumada.

A Margarito (38-8, 27 KO) no se le permitió seguir en combate para el décimo asalto, una vez que el doctor de la Comisión de Nueva York le sugirió al réferi que no podía continuar. De esta manera Cotto (37-2, 30 KO) mantuvo su cetro superwelter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Ante un público entregado, quedó claro que Nueva York es el segundo hogar de boricua.

“Sabía que tenía el ojo derecho lastimado, pero me sentía bien para continuar. Es una lástima que no me dejaran continuar. Sentía que podía”, comentó el nacional, quien hace un año justo ese mismo ojo fue el que lo dejó al borde del retiro tras su derrota ante Manny Pacquiao.

El ambiente hostil inició desde que miles de boricuas abuchearon cada estrofa del Himno Nacional. En contraste, las miles de gargantas puertorriqueñas entonaron a capela su melodía patria, al compás de una mandolina. Desde que apareció el boricua, su afición se le entregó por completo. Ruido ensordecedor en The Garden.

Cotto inició el asalto con movimientos continuos arriba del ring. Entrando con rectos zurdo y buscando entrar con el cruzado para conectar a Margarito. El tijuanense, intentó cortar terreno y apenas logró hacer efectivo unos rectos.

En el siguiente asalto, Cotto mantuvo la misma tónica. Movimientos constantes para alejarse de los largos brazos del tijuanense. Por eso, Robert García le recomendó a su pupilo mexicano que cortara los pasos del boricua.

El Tornado de Tijuana apareció en el tercer asalto con un certero gancho zurdo en la zona hepática de Miguel Ángel. Lo mermó de tal manera que lo dejó a merced de la distancia que mejor le viene al nacional: el terreno corto. Lo malo para la causa de Margarito fue, en la reacción de su rival le logró conectar en el ojo derecho, con cortada y gotas de sangre.

Antonio Margarito, quien salió con trenzas en su cabello, siguió sin poder contener los rectos sólidos de Cotto. Los cueros recibidos le cimbraron el rostro en más de una ocasión. Esos guantes boricuas azules encontraron en el maltrecho ojo derecho del nacional un espacio para llenarlo de dolor.

En los siguientes dos asaltos, el mexicano se mofó del boricua diciéndole que no le dolían sus rectos. Pero su boxeo, decía lo contrario. Por momentos se mostró lento. En ese momento de la pelea seguía sin poder sentirse cómodo sobre el ring neoyorquino. Pero también Miguel Ángel mostró síntomas de bajar su movilidad.

Estalló el grito “¡Cotto, Cotto!”. Ese puño izquierdo del de Caguas parecía inspirarse a las devociones de su gente para encontrar el rostro del mexicano y su lastimado ojo derecho. Al término de ese séptimo asalto, el párpado del tijuanense se cerró por completo. Pese a los constantes golpes recibidos en el rostro de Margarito, este no dejó de seguir empujando hacia adelante.

Antes de iniciar el décimo round, Margarito fue revisado por el réferi, para evaluar si podía continuar. El Tornado de Tijuana empezó a respirar con la boca, pero con ademanes en señal de que su espíritu estaba intacto.

El médico del departamento de estado de Nueva York, Anthony Curreri, se acercó a la esquina del mexicano. Se apresuró a evaluar el párpado lacerado de Tony, quien se armó de valor para no manifestar el dolor que le aquejaba. Sin embargo, no fue suficiente para convencer al galeno.

El vejado ojo derecho del tijuanense se doblegaba de nuevo. Tal como sucedió contra Manny Pacquiao hace un año, pero ahora fue Cotto el que se lo lastimó y con ello cobró venganza de su derrota ante Margarito hace tres años.

 

 

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