>• La familia y la institución realizarán avalúos para determinar el costo del acervo reunido por el escritor
Carlos Monsiváis se hizo bibliómano con los años porque, como Jorge Luis Borges decía: "Yo me imaginaba el paraíso bajo la forma de una biblioteca". Hoy, ese paraíso que el mexicano construyó a lo largo de su vida y que consta de aproximadamente 24 mil materiales, entre libros y publicaciones periódicas, es objeto de una negociación.
Su biblioteca, que está compuesta principalmente por cuento, teatro, novela y poesía e incluye varios volúmenes de gran formato, ilustrados, de fotografías de arte o grabados, obras sobre cine y ciencias sociales; así como una rica hemeroteca con colecciones de las revistas Sur, Tiempo, Siempre, Heavy Metal, Mad, Proceso, La familia Burrón y El Universal Ilustrado, es objeto de un avalúo.
Fernando Álvarez del Castillo, director general de Bibliotecas del Conaculta, asegura que más que una negociación, hace tres meses el Conaculta manifestó a los herederos del escritor su interés por adquirir esa biblioteca, pero están en el proceso porque todavía no hay un avalúo y por consiguiente no hay un precio.
Historia de un convencimiento
Aunque desde el día de su muerte, Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta, expresó el interés de la institución por adquirir la biblioteca del cronista, fue hasta hace tres meses que visitaron a Beatriz Sánchez Monsiváis, prima del escritor, y un mes después ambas partes comenzaron a hacer un inventario.
"Lo que nosotros estamos haciendo es un levantamiento de las colecciones que tiene la biblioteca para después proceder a la catalogación, pero este inventario nos permite tener una idea base para un avalúo y poder considerar el costo que puede tener", afirma Álvarez del Castillo.
Ante la pregunta de si la familia aceptó vender la biblioteca, Álvarez del Castillo dice: "La familia ha dicho que sí tiene el interés de venderla, lo que no ha dicho es en cuánto". Con esa respuesta, hace dos semanas reunieron al Consejo Asesor que se formó en enero pasado a fin de adquirir otras bibliotecas personales, quienes aprobaron, por unanimidad, adquirir la Biblioteca Carlos Monsiváis.
"Ya tenemos el permiso, la legitimación para poder hacerlo, ahora dependerá del presupuesto, dependerá del costo y de las gestiones que la familia pueda hacer en estos momentos como sería el avalúo", señala el director de bibliotecas.
Pero llegar a un acuerdo del precio no es cosa sencilla ni rápida. Después del inventario y levantamiento del acervo debe haber por lo menos dos avalúos, uno que deberá hacer el Conaculta y otro solicitado por la familia a un valuador profesional. Si no se llega a un acuerdo, deberá solicitarse un tercer avalúo y con base en los tres se haría la negociación.
"Ese es el proceso, de tal manera que no haya vicios de ninguna de las dos partes y que la familia reciba lo que espera. No debemos de perder de vista que nosotros no estamos comprando libros, lo que está comprando Conaculta son bibliotecas personales", asegura el responsable del proyecto de las Bibliotecas Personales que se están instalando en la Biblioteca México, donde ya está abierto el Fondo Bibliográfico José Luis Martínez y se trabaja en la biblioteca Antonio Castro Leal.
Fernando Álvarez del Castillo acepta que existe el riesgo de que no se concrete la venta de la biblioteca de Carlos Monsiváis.
"Siempre hay el riesgo pero en este momento yo no veo por dónde, puesto que la familia ha manifestado el interés de que se adquiera y por nuestra parte también. Obviamente no es una decisión unilateral, debe haber la opinión de un valuador de cada parte, eso da congruencia al valor que se les da a las bibliotecas", comenta.
El inventario realizado hasta ahora muestra que, en términos generales, el estado de los libros es bueno, aunque algunos volúmenes están deteriorados porque tal vez así se compraron, pues Carlos Monsiváis visitaba los mercados de libros antiguos.
En esa biblioteca hay libros invaluables, como Compendio della vita di S. Luigi Gonzaga della Compagnia di Gesu de Virgilio Cepari, que data de 1792, y El crimen de Santa Julia: Defensa gráfica, de Francisco A. Serralde.
Tras el inventario, comenzará la catalogación de los libros siempre y cuando se oficialice la adquisición.En mayo de 2006, cuando el intelectual mexicano, fallecido el 19 de junio de 2010, asistió a la apertura de una biblioteca que lleva su nombre en la delegación Álvaro Obregón, afirmó: "Para mí no hay nada más satisfactorio que estar en mi casa porque es una biblioteca en sí misma, y uno de mis placeres lúdicos, casi eróticos, es entrar en una librería".





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