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El pontífice recorrió en silencio el lugar donde perdieron la vida al menos medio millón de personas, en su mayoría judíos, durante los años de ocupación alemana en Polonia.
Ciudad de México.- Como parte de su viaje a Polonia, para presidir la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Francisco visitó este viernes el campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau.
Francisco recorrió en silencio por espacio de media hora por el lugar en donde perdieron la vida al menos medio millón de personas, en su mayoría judíos, durante los años de la ocupación alemana en Polonía. Antes de retirarse firmó el libro de visitantes con dos frases en español: “¡Señor ten piedad de tu pueblo! ¡Señor, perdón por tanta crueldad!”.
El pontífice ingresó sólo y caminando atravesó el famoso portón de hierro con la frase en alemán “Arbeit macht frei” (el trabajo hace libre). Luego abordó un pequeño auto eléctrico con el cual se trasladó hasta el Bloque 11.
En el camino se detuvo en la Plaza del Llamado, donde los judíos eran convocados y ahorcados. Bergoglio besó uno de los postes de ajusticiamiento antes de ingresar en un patio interno donde lo esperaba un grupo de 11 sobrevivientes del Holocausto.
A cada uno de ellos el Papa saludó afectuosamente y le dedicó unos momentos, entonces caminó unos pasos hasta el muro de la muerte, una pared de fusilamiento, y se mantuvo en silencio unos minutos, con su mano derecha en la piedra gris.
Tras regalar una lámpara de aceite al campo de Auschwitz, el líder católico ingresó hasta un subsuelo donde alcanzó la celda oscura donde murió Maximiliano de Kolbe, un santo católico que 75 años atrás dio su vida por salvar la de un padre de familia de origen judío.
También en silencio, Francisco emprendió la segunda parte de su visita, dirigiéndose en el automóvil eléctrico hasta el contiguo campo de Birkenau, conocido también como Auschwitz II y donde funcionaban las cámaras de gas para el exterminio en masa.
En su recorrido pasó a un lado de las vías hasta donde llegaban los “trenes de la muerte”, que desde diversas ciudades de Europa llevaban a los judíos y a otros detenidos hasta el campo. En Auschwitz se calcula que murieron, entre 1940 y 1945, poco más de un millón de personas.





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